Una flauta a medias en el Campoamor

Oviedo

12 / 10 / 2021 - Cosme MARINA - Tiempo de lectura: 3 min

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flauta-operaactual-oviedo (3) Una escena de la producción de Albert Estany © Ópera de Oviedo / Iván MARTÍNEZ
flauta-operaactual-oviedo (3) Airam Hernández como Tamino © Ópera de Oviedo / Iván MARTÍNEZ
flauta-operaactual-oviedo (3) Serena Sáez fue la Reina de la Noche © Ópera de Oviedo / Iván MARTÍNEZ

Ópera de Oviedo

Mozart: DIE ZAUBERFLÖTE

Inauguración de la temporada

Reinhard Hagen, Airam Hernández, Serena Sáenz, Jaquelina Livieri, María Miró, Manel Esteve. Dirección musical: Lucas Macías. Dirección de escena: Albert Estany. Teatro Campoamor, 8 de octubre de 2021.

La flauta mágica es uno de esos títulos que siempre arrastran espectadores a los teatros. No fue una excepción esta nueva propuesta de la Ópera de Oviedo que, sin embargo, no consiguió cuajar una rotunda velada lírica, cosechando una fuerte protesta por parte del público del estreno hacia la propuesta escénica firmada por Albert Estany. El director de escena recicló unos decorados de otra producción de la entidad lírica asturiana y construyó sobre ellos una trama alternativa a la original en la que los personajes se transformaban en los oficios teatrales, en una especie de ensoñación meta-teatral que no funcionó. Se asistió a un enfoque fallido que acabó por ser reiterativo y aburrido y que no consiguió más que confundir la acción, frustrando unas intenciones que eran buenas, pero que no dieron, desde luego, el fruto esperado.

"En el reparto hay que destacar la magnífica y sobria interpretación de Airam Hernández como un Tamino de muy buena garra dramática y expresiva"

Por fortuna, Lucas Macías, al frente de su orquesta Oviedo Filarmonía, brindó una sólida versión musical, bien armada en el estilo mozartiano, de balance perfecto con la escena y llena de matices delicados que consiguieron sacar el máximo de sus posibilidades tanto al reparto como al coro Intermezzo que ahora se encarga de la titularidad coral de la ópera ovetense.

En el reparto hay que destacar la magnífica y sobria interpretación de Airam Hernández como un Tamino de muy buena garra dramática y expresiva, así como también la más que solvente Pamina de Jaquelina Livieri, dulce, ingenua y muy bien enfocada en los requerimientos vocales del rol. Divertido, con perfecto dominio del personaje, Manel Esteve que le tiene perfectamente cogida la medida a Papageno y más irregular Serena Sáenz como la Reina de la Noche, apurada en el registro agudo en su primera aria, y más cómoda, aunque un tanto inexpresiva, en la segunda. Correcto, aunque algo corto de proyección, el Sarastro de Reinhard Hagen y, en líneas generales, con pequeños altibajos, el resto de los roles secundarios. Entre todos consiguieron, gracias al trabajo muy serio de la batuta, una discreta labor de conjunto que facilitó unos resultados que ayudaron a que la velada no terminase en fiasco.

En definitiva, una función a medio gas, a la que le faltó convicción y ambición artística más certera, capaz de transmitir la luminosidad y el preciosismo mozartiano que se quedaron aquí a medias.  * Cosme MARINA, crítico en Oviedo de ÓPERA ACTUAL