Una delirante fábula en Flandes

Gante

10 / 03 / 2020 - Eduardo BENARROCH - Tiempo de lectura: 3 min

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Una escena de la extravagante producción de Ersan Mondtag © Ópera de Flandes / Annemie AUGUSTIJNS
Una escena de la extravagante producción de Ersan Mondtag © Ópera de Flandes / Annemie AUGUSTIJNS
Leigh Melrose destacó en su rol de protagonista © Ópera de Flandes / Annemie AUGUSTIJNS
Kai Rüütel lució una preciosa voz como la Esposa © Ópera de Flandes / Annemie AUGUSTIJNS

Ópera de Flandes

Schreker: DER SCHMIED VON GENT

Leigh Melrose, Kai Rüütel, Vuvu Mpofu, Daniel Arnaldos. Dirección: Alejo Pérez. Dirección de escena: Ersan Mondtag. 28 de febrero.

Para aquellos interesados en la corriente musical que sucedió a la Primera Guerra Mundial, la obra de Franz Schreker es un ejemplo perfecto. Sus temas son oscuros, fantásticos, llenos de subtextos y con una música que nunca cae en el dodecafonismo, siempre atractiva, ambiental y en este caso, paralela a Korngold y a su desarrollo como compositor en Hollywood.

Los habitantes de Gante conocen bien la fábula que ilustra esta ópera de Schreker; en la ciudad belga los abuelos sientan a sus nietos sobre sus rodillas y cuentan como Smeets, el Herrero de Gante, engañó al diablo (o en este caso a los diablos) y pudo recuperar su contrato con él. Pero el precio fue que nunca pudo entrar ni al Paraíso ni tampoco al infierno. Solo la muerte de su querida esposa, quien intercede con José y María, logra que entre al Paraíso en un final muy digno de Hollywood.

"En el elenco destacó Leigh Melrose como Smeets, un cantante dúctil, buen actor, que demostró flexibilidad con sus movimientos y una voz firme y clara dicción"

Es una obra interesante porque descubre ricas vías para explorar. Hay personajes como los del Duque de Alba y Jakob Hessels que representan lo peor de la ocupación y carnicería cometidas en Flandes por España. Y el final, con la figura de Smeets uniformada y con larga barba, recuerda a Leopoldo, el Rey Belga que cometió un terrible genocidio en El Congo colonizado. Y esto es recordado con un corto mostrando a Patrice Lumumba en 1960. No hay mucho más en esta tibia producción de Ersan Mondtag que se queda en el contexto de fábula, con decorados, también de Mondtag, que aportan un marco disparatado. La acción podría haber tenido más Personenregie, cayendo muchas veces en cuadros estáticos.

En el elenco destacó Leigh Melrose como Smeets, un cantante dúctil y buen actor que demostró flexibilidad con sus movimientos y una voz firme y de clara dicción. Pero la mejor música la tiene la Esposa, en este caso Kai Rüütel, con bellas melodías que reflejan su personalidad antimaterialista. También resaltó Vuvu Mpofu, como Astarte, la Diosa del Amor, aquí representada a propósito por una cantante negra que era quien entregaba las riquezas congoleñas a Bélgica.

Esta historia necesita coherencia musical dadas sus 34 escenas, y esto fue logrado con creces por la elegante y bien fraseada dirección del director musical de la Ópera de Flandes, el argentino Alejo Pérez.