Una ‘Carmen’ que no pasó inadvertida

Santiago de Chile

17 / 07 / 2023 - Juan Antonio MUÑOZ - Tiempo de lectura: 4 min

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Carmen Chile Una escena de 'Carmen' en Santiago de Chile © Municipal de Santiago / Patricio MELO
Carmen Chile Una escena de 'Carmen' en Santiago de Chile © Municipal de Santiago / Patricio MELO
Carmen Chile Una escena de 'Carmen' en Santiago de Chile © Municipal de Santiago / Patricio MELO

Teatro Municipal de Santiago

Bizet: CARMEN

Nueva producción

Natalia Kutateladze / Evelyn Ramírez, Galeano Salas / Andrés Presno, Alexandra Razskazoff / Paulina Gonzalez, Artur Janda / Javier Weibel. Dirección musical: Roberto Rizzi Brignoli. Dirección escénica: Rodrigo Navarrete. 11 y 12 de julio de 2023.

El gran logro de esta nueva producción de Carmen de Bizet fue que el Teatro Municipal de Santiago estuviera otra vez al límite de su capacidad y con un público ferviente y joven que participó con sorpresa ante la aventura escénica y musical que tenía enfrente. El régisseur Rodrigo Navarrete abordó esta Carmen como un encendido cuadro popular variopinto y de situación temporal inespecífica en el que coexistían tradiciones folclóricas (el tablao con que inició el segundo acto), secuencias coreográficas incluso para la Habanera (Lorena Pañailillo), personajes correspondientes a todas las diversidades, reclamos de activistas (los carteles contra la brutalidad de la plaza de toros, que de paso servían como un alegato a favor de la Cultura) y algún cowboy, aparte de los grupos de soldados, niños, contrabandistas, gitanas, cigarreras y simples parroquianos. También el vestuario (de Loreto Monsalve) refrendó tal profusa variedad en términos de colorido con una discutible gama cromática, estilo y carácter, sumándose a una opción inclinada al feísmo, entendido en su aspecto conceptual opuesto a una sensibilidad más convencional.

Aislada de este bosque, la idea central subrayó bien la pertinaz y sin límites libertad de opción del personaje central, el camino a la corrupción de Don José producto de su fulminante enamoramiento y el ulterior femicidio que, en este caso, fue con pistola y no con navaja. Un golpe de efecto impactante, sumado al hecho de que Carmen también tiene la opción de matar a Don José, pero o se abstiene o bien no alcanza a hacerlo.

La escenografía de Ramón López fue funcional ante la régie de Rodrigo Navarrete, y se resolvió como un muy económico esquema de escalas y paneles que permitía llevar a cabo el abigarrado movimiento escénico. La atmósfera de la obra, en su aspecto más festivo y en la intimidad de la relación central, estuvo confiada a la luz, también a cargo de López, quien sabe bien cómo acentuar o restar emoción y de qué manera aislar al protagonista de la masa para apoyar una intención dramática. Las marcadas franjas de luz, por ejemplo, permitieron seguir el confuso ambiente del segundo acto, que tenía al menos cuatro planos de acciones paralelas.

La dirección musical de Roberto Rizzi Brignoli logró plasmar la diversidad y la evolución de esta atractiva partitura, con logros especiales en el preludio del segundo acto (lucimiento de fagots y tambor) y en el interludio del tercero, con el ensamblaje del arpa y la flauta, a las que se unen el clarinete y las cuerdas, con las violas en pizzicato, para concluir en un pianísimo impalpable. Hubo varios logros grupales, pero hay que destacar el difícil quinteto donde intervienen Carmen, Frasquita y Mercedes y los contrabandistas Remendado y Dancaire, sin olvidar la llamada escena de las cartas, con el dúo “Melons! Coupons!” de Frasquita y Mercedes, que precede a la mejor aria de la ópera, “Carreau! Pique! La mort!…”. Brillante participación del Coro del Teatro Municipal (dirección de Jorge Klastornick), tanto en lo vocal como en la exigente régie, y correcto el Coro de Niños y Niñas Mawünko, que dirige Cecilia Barrientos.

"La mezzosoprano georgiana Natalia Kutateladze tiene una hermosa voz y canta con distinción, pero Carmen es más una indomable fuerza de la naturaleza que una sensual modelo que firma autógrafos"

La mezzosoprano georgiana Natalia Kutateladze tiene una hermosa voz y canta con distinción, pero Carmen es más una indomable fuerza de la naturaleza que una sensual modelo que firma autógrafos. Mucho mejor enfocada la protagonista en la interpretación de la mezzo chilena Evelyn Ramírez, que también lució una espléndida figura, aunque su voz pareció no estar en plenitud. El tenor mexicano Galeano Salas (Don José) supo trazar el arco expresivo de su difícil rol, e ir desde el lirismo inicial hasta alcanzar mayor potencia dramática al final. En cambio, en el segundo reparto el tenor uruguayo Andrés Presno pareció ajeno al personaje y su emisión resultó estridente y poco refinada. Delicada la Micaela de la soprano Alexandra Razskazoff, que logró generar una atmósfera de remanso en medio del turbulento tercer acto, lo mismo que Paulina González, de agudos resplandecientes y bellos pianísimos.

El bajo-barítono polaco Artur Janda no cuenta ni con la voz ni con la presencia escénica para Escamillo, en cambio sí que convenció Javier Weibel en el cast alternativo, porque, aparte de ser un buen actor, ha consolidado su voz, lo que le ha permitido ampliar su repertorio. Frasquita, Mercedes, el Remendado y el Dancaire, estuvieron defendidos respectivamente por Vanessa Rojas y Andrea Aguilar, Gabriela Gómez y Camila Aguilera, Gonzalo Quinchahual y Pablo Ortiz y Patricio Sabaté y Rodrigo Quinteros; todos ellos cantaron y actuaron muy bien, pero hay que celebrar de manera especial el trabajo de Aguilar y Sabaté, quienes habrían podido asumir con éxito las partes de Micaela y Escamillo. Jaime Mondaca y Francisco Salgado alternaron como el Teniente Zúñiga, e Ismael Correa y Cristián Lorca, como el Sargento Morales.  * Juan Antonio MUÑOZ, corresponsal en Santiago de Chile de ÓPERA ACTUAL