Una 'Aida' histórica vuelve al Liceu

Barcelona

15 / 01 / 2020 - Fernando SANS RIVIÈRE - Tiempo de lectura: 3 min

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Aida Liceu Una escena del primer acto de la 'Aida' con telones de Mestres Cabanes en el Gran Teatre del Luceu © Gran Teatre del Liceu / A. BOFILL
Aida Liceu La Aida de Angela Meade junto al Amonasro de Franco Vassallo © Gran Teatre del Liceu / A. BOFILL

Gran Teatre del Liceu

Aida

20º aniversario de la reconstrucción del Liceu

Angela Meade, Yonghoon Lee, Clémentine Margaine, Franco Vassallo, Kwangchul Youn, Mariano Buccino, Josep Fadó y Berna Perles. Dirección: Gustavo Gimeno. Dirección de escena: Thomas Guthrie. 13 de enero de 2020.

Dentro de la temporada conmemorativa del 20º aniversario de la reconstrucción del Gran Teatre del Liceu se ha querido volver a contar con esta joya escenográfica del pintor y escenógrafo catalán Josep Mestres Cabanes (1898-1990) estrenada en 1945. Una escenografía que es parte de la historia del Liceu, que representa una escuela escenográfica especialmente dotada en Barcelona y que ofrece una enorme calidad pictórica en cada uno de sus cuadros y escenas con perspectivas y detalles que recrean un mundo ideal e inspirado en el antiguo Egipto, con sus monumentales templos y estatuas y coloristas ornamentaciones pictóricas, que por suerte se salvó del fatídico incendio de 1994.

En esta ocasión se contó con una nueva dirección de escena del británico Thomas Guthrie que no aportó nada interesante a la producción, haciendo un guiño onírico con la aparición de una niña –aparentemente, una Aida niña– que parece soñar mientras dibuja con la gran epopeya faraónica que narra la ópera y que hace que los telones pintados pierdan todo su efecto al aparecer y desaparecer a la vista del público al principio y final de la obra rompiendo la magia que crean los telones. Además aportó una dirección de escena bastante intrusiva que no favoreció en nada a la obra y menos aun reduciendo la marcha triunfal a una breve caricatura, con un ballet coreografiado por Angelo Smimmo que fue convertido en unas lucha a muerte entre prisioneros, todo bien trabajado, pero de escaso lucimiento.

© Gran Teatre del Liceu / A. BOFILL

Escena del ballet durante la Marcha triunfal coreografiado por Angelo Smimmo

Desde el punto de vista musical se sumaron demasiados debuts en el conjunto principal de artistas para obtener un resultado más sólido. En primer lugar el del interesante director valenciano Gustavo Gimeno que demostró cualidades, temperamento y conjunción entre los artistas implicados en esta gran obra –que es la más programada con diferencia en la historia del coliseo barcelonés, con más de 450 funciones–, pero al que le faltó mayor profundidad y experiencia para transmitir su sabiduría a un reparto en parte también debutante.

El tenor coreano Yonghoon Lee, que ha cantado Radamés en numerosos coliseos de todo el mundo, aportó una voz muy potente pero de emisión irregular en el fraseo y especialmente en las medias voces, como quedó demostrado en su poco ortodoxa interpretación de «Celeste Aida» en la primera escena. Además ofreció una interpretación actoral bastante floja. La mezzosoprano francesa Clémentine Margaine debutaba el personaje de Amneris y lo hizo con una voz amplia, bien timbrada y un tanto punzante que no acabó de casar con el estilo verdiano y que no tuvo mucha química con el tenor. Lo mismo que la soprano estadounidense Angela Meade, quien debutaba el rol protagonista, y lo hizo meritoriamente y seguramente llegará a ser una gran intérprete de este rol pero que empezó algo fría y distante a pesar de que sus recursos canoros son notables y la belleza de su emisión muy destacada, yendo a más especialmente en el tercer y cuarto actos con una cuidada línea de canto y acertadas matizaciones a pesar de que rompiese inesperadamente una nota en el penúltimo.

Con estos mimbres el barítono Franco Vassallo sobresalió gracias a su cuidado estilo e italianità; un cantante de empaque que presentó una excelente actuación como Amonasro. Muy interesante también el Ramfis del destacado bajo coreano Kwangchul Youn, bien cantado y actuado y correctos el Rey de Mariano Buccino, Josep Fadó como Mensajero y Berna Perles como Sacerdotisa. Excelente la labor del Coro del Liceu en una ópera en la que tiene una gran relevancia, con pasajes en pianísimo especialmente remarcables, y sobresaliente el cuidado vestuario de Franca Squarciapino. Un estreno a teatro lleno que fue aplaudido con consistencia.