Un Wagner de luz en el Campoamor

Oviedo

28 / 01 / 2024 - Cosme MARINA - Tiempo de lectura: 3 min

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La nueva producción de 'Lohengrin', firmada por Guillermo Amaya © Ópera de Oviedo / Iván MARTÍNEZ
La nueva producción de 'Lohengrin', firmada por Guillermo Amaya © Ópera de Oviedo / Iván MARTÍNEZ
La nueva producción de 'Lohengrin', firmada por Guillermo Amaya © Ópera de Oviedo / Iván MARTÍNEZ

Ópera de Oviedo

Wagner: LOHENGRIN

Nueva producción

Insung Sim, Samuel Sakker, Miren Urbieta-Vega, Simon Neal, Stéphanie Müther, Borja Quiza. Dirección musical: Christoph Gedschold. Dirección de escena: Guillermo Amaya. Teatro Campoamor, 25 de enero de 2024.

Hacía décadas que uno de los títulos emblemáticos de Richard Wagner, Lohengrin (ver previa en este enlace), no se representaba en el Teatro Campoamor. Pese a las limitaciones del coliseo ovetense para acoger este repertorio, la Ópera de Oviedo apostó por su inclusión como cierre de la temporada y acertó con el gusto del público que recibió la obra con entusiasmo la noche del estreno. Los puntos luminosos de la velada llegaron de la mano de la versión musical y de algunos de los integrantes del reparto, mientras que la puesta en escena fue, quizá, el aspecto de menor interés por la falta de una apuesta dramatúrgica de mayor calado.

El maestro Christoph Gedschold demostró, desde el podio, cómo sacar adelante una velada wagneriana con pulso narrativo y creatividad, extrayendo de la Sinfónica del Principado de Asturias hermosos colores que propiciaron pasajes luminosos en lo que una expresividad musical exuberante y lírica fue la característica preponderante.

"Sobre la escena contó con un reparto entregado en el que una de las grandes triunfadoras fue Miren Urbieta-Vega, que incorporó una Elsa especialmente afortunada"

Sobre la escena contó con un reparto entregado en el que una de las grandes triunfadoras fue Miren Urbieta-Vega, que incorporó una Elsa especialmente afortunada: sutil, delicada, sublime por momentos, con una vocalidad fresca y opulenta, la soprano española demostró con esta fenomenal intervención que se encuentra en el mejor momento de su carrera. Una verdadera delicia. De estirpe wagneriana, Stéphanie Müther cantó una Ortrud poderosa en lo vocal y en lo escénico, con un fenomenal mordiente expresivo. Por otra parte, no logró convencer plenamente Samuel Sakker como Lohengrin, quien interpretó el rol con convicción, pero no le acompañó de la mejor manera una emisión irregular que, demasiadas veces, dejó ver carencias que no le acercan a los requerimientos del héroe. Muy buen resultado, en cambio, el de Insung Sim como un Heinrich der Vogler rocoso y con el empaque que el rey necesita. Simon Neal encarnó un Telramund de buena factura con algunos apuros en la zona aguda, mientras que Borja Quiza destacó con una actuación inteligente y de potente presencia vocal como el Heraldo del Rey. El coro Intermezzo cuajó una magnífica sesión acordé con el protagonismo que la obra exige, contribuyendo de manera notable al éxito conseguido.

Como se decía anteriormente, el elemento más endeble fue la versión escénica de Guillermo Amaya en una nueva coproducción realizada junto al Auditorio de Tenerife. El regista buscó un marco atemporal, cercano en el tiempo al espectador, con una grada teatral a la griega que sirvió para ubicar a un coro siempre estático. A la acción, ralentizada, le faltó enjundia dramática y se quedó en una mera redistribución de las masas corales y una caracterización forzada en extremo de alguno de los roles principales. Quizá le faltó empatía con la obra. A su favor hay que decir que no enredó la comprensión de la trama y que esa linealidad no estorbó en exceso.  * Cosme MARINA, corresponsal en Oviedo de ÓPERA ACTUAL