Notables segundo y tercer 'Piratas' madrileño

Madrid

17 / 12 / 2019 - Isabel IMAZ / Mario MUÑOZ - Tiempo de lectura: 3 min

Print Friendly, PDF & Email
El tenor Dimitry Korchak (Gualtiero) y la soprano Maria Pia Piscitelli (Imogene) © Teatro Real / Javier DEL REAL
Pirata Sagi dirigió un elegante montaje estrenado en La Scala © Teatro Real / Javier DEL REAL
Piscitelli abordó a una convincente Imogene © Teatro Real / Javier DEL REAL
Celso Albelo (Gualtiero) y la soprano Yolanda Auyanet (Imogene) © Teatro Real / Javier DEL REAL

Teatro Real

Bellini: IL PIRATA

Yolanda Auyanet / Maria Pia Piscitelli, Celso Albelo / Dmitry Korchak, Simone Piazzola / Vladimir Stoyanov, Marin Yonchev, Felipe Bou, María Miró. Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real. Dirección: Maurizio Benini. Dirección de escena: Emilio Sagi. 4 y 16 de diciembre de 2019.

El segundo elenco de Il pirata en el Real brilló con luz propia protagonizado por dos cantantes sobresalientes y, ojo al dato, ambos canarios, ¿casualidad o destino? Sin lugar a dudas, el archipiélago español es una buena cantera de voces admirables como lo demostraron la estupenda interpretación de Celso Albelo y Yolanda Auyanet. El tenor erigió a un Gualtiero con gran inteligencia canora y dramática haciendo gala de un legato extraordinario, proyección, control en las dinámicas y riqueza melódica. Resumiendo, Albelo es la voz pura del belcanto, y así lo demostró. Por su parte, la soprano exhibió poderío dramático, musicalidad exquisita, sólida técnica y una emoción digna de alabanza ¡Maravillosa!

El barítono italiano Simone Piazzola brindó empaque al personaje de Ernesto mediante una precisa interpretación y un color vocal atractivo que contrastó con un canto muy uniforme y poco persuasivo.

La soprano María Miró se lució en las breves intervenciones haciendo gala de su magnífica forma vocal y Marin Yonchev y Felipe Bou estuvieron acordes en sus respectivos roles. Mención especial al Coro siempre atento a custodiar su excelente nivel. El maestro Maurizio Benini exprimió con detalle, elegancia y vitalidad la partitura de Bellini siempre alerta a la escena. Más belcanto para alimentar el espíritu.  * Isabel IMAZ

Si conseguir un reparto digno y homogéneo para Il pirata es una tarea ardua, que esa solvencia llegue hasta el tercer reparto pertenece al terreno de la utopía. Afortunadamente el Teatro Real lo consiguió, y los cantantes elegidos llegaron, si no a lo utópico, sí a un nivel notable.

El más acertado en todos los aspectos fue Dmitry Korchak, un Gualtiero arrojado en la actuación y valiente en el canto que tardó en entrar en calor, pero que supo regalar, cuando lo hizo, los mejores momentos de la ópera. Tras una titubeante “Nel furor delle tempeste”, donde abusó de portamenti para asegurar la afinación en frío, se fue abriendo paso un timbre repleto de armónicos y trabajado caudal. Buen fraseo y un sabio uso de la mezza di voce cerraron un último acto fantástico. Por su parte, Maria Pia Piscitelli, que sustituía a la anunciada en un principio Davinia Rodriguez, abordó su Imogene con un buen centro y agudo, pero algo apretada en las notas extremas e inaudible en el registro grave. Como experta belcantista supo dónde situar acentos y asperezas en sus intervenciones, aunque se vio algo lastrada por su vertiente actoral, llevando al histrionismo a un personaje ya de por sí extremo. Buena aria de la locura, en cualquier caso, a pesar de andar ya más justa de fiato, coronada con una merecida ovación.

"El más acertado en todos los aspectos fue Dmitry Korchak, un Gualtiero arrojado en la actuación y valiente en el canto, que tardó en entrar en calor, pero supo regalar, cuando lo hizo, los mejores momentos de la ópera"

El Ernesto de Vladimir Stoyanov mantuvo presencia y timbre, pero perdió en dicción y claridad tras el pasaje, con cambios de color y brillo muy llamativos. En todo caso destacó en los números de conjunto, en los cuales su experiencia le permitía aportar estructura y sentido polifónico.

La Orquesta Titular del Teatro Real y Maurizio Benini realizaron una lectura ya muy trabajada, con todos los detalles en su sitio y acompañando sin perder lirismo instrumental. Tuvo algunos momentos destacables, como el dúo de amor del segundo acto. En el debe, la moderación sonora: el volumen de emisión de alguno de los miembros de este reparto no soportaba tutti orquestales con tanta soltura. Reparos menores, en cualquier caso, para una actuación más que meritoria en lo artístico y enmarcada dentro de una iniciativa de programación realmente valiente.  * Mario MUÑOZ