Un segundo 'Barberillo' soprendente y carismático

Madrid

20 / 06 / 2022 - Mario MUÑOZ - Tiempo de lectura: 2 min

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elbarberillodelavapies-operaactual-zarzuela (1) Una escena del montaje de Alfredo Sanzol © Teatro de La Zarzuela / Javier DEL REAL

Teatro de La Zarzuela

Barbieri: EL BARBERILLO DE LAVAPIÉS

Reparto alternativo

Manel Esteve, Carol García, Cristina Toledo, Francisco Corujo, Gerardo Bullón, Abel García. Coro del Teatro de La Zarzuela. Orquesta de la Comunidad de Madrid. Dirección musical: José Miguel Pérez-Sierra. Dirección de escena: Alfredo Sanzol. 16 de junio de 2022.

Tres cambios de roles hubo en un segundo reparto (crítica del primero en este enlace) que arrancó con sorpresa, ya que el anunciado David Oller no pudo cantar por indisposición y no fue sustituido por el Lamparilla del primero, sino por el barítono Manel Esteve. Y fue una decisión más que acertada, porque Esteve construyó un barbero perfecto a todos los niveles, con una fantástica presencia escénica, gran nivel vocal y lo que casi es más complicado: un carisma innato que no es fácil de ensayar. Su presentación ya fue toda una declaración de intenciones, con la voz perfectamente colocada, naturalidad en los ataques y vivacidad en el habla. Los diálogos quedaron naturales y los chascarrillos, por más que reiterados, reídos como si se escuchasen por primera vez. Como siempre ocurre en el Barberillo, las reflexiones finales de Lamparilla respecto a los políticos y los burócratas de su época fueron aplaudidas, jaleadas y asentidas por la inmensa mayoría del público. Pocas obras se manejan con un sentido de la realidad tan acertado.

"Carol García acoge con tranquilidad el peso protagónico sobre el escenario y mantiene cantabilidad y afinación a pesar de las continuas correrías"

También a gran nivel estuvo la Paloma de Carol García, con una buena mezcla entre personalidad y desparpajo o, en su traslado a lo vocal, una atractiva oscuridad de timbre y buen fraseo. La mezzosoprano acoge con tranquilidad el peso protagónico sobre el escenario y mantiene cantabilidad y afinación a pesar de las continuas correrías. Francisco Corujo, por su parte, hizo buena pareja con la Marquesa, sacando a relucir la mejor parte de su registro (la gama de medios y graves) y suficiencia en el fraseo para las notas más incómodas. Su participación en el dúo con la Marquesa se llevó una gran ovación.

José Miguel Pérez-Sierra tenía por delante un reto particular: conseguir decir algo nuevo en una partitura en la que ya dijo mucho, y bien, en su anterior visita al Teatro de La Zarzuela en 2019. En esta ocasión propuso un ritmo más encendido al conjunto de la obra, y también una acentuación musical más evidente en los gags y en los juegos escénicos, que funcionaron de manera milimétrica. Se agradece evitar lecturas acomodaticias en unos pentagramas que, como todo Barbieri, esconden enormes dificultades tras su careta amable, y no pocas dosis de modernidad bien entendida. Supo también el maestro madrileño medir la energía en los concertantes y acompañar al coro con acierto, cuando la partitura despliega todas las trampas rítmicas en cuanto a escritura coral se refiere. Teatro lírico muy bien hecho.  * Mario MUÑOZ, corresponsal en Madrid de ÓPERA ACTUAL