Un Puccini apasionado despide el curso nipón

Tokio

06 / 07 / 2023 - Mika INOUCHI - Tiempo de lectura: 3 min

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bohème japón Una escena de la producción de 'La Bohème' de Jun Aguni en Tokio © NNTT / Masahiko TERASHI
bohème japón Una escena de la producción de 'La Bohème' de Jun Aguni en Tokio © NNTT / Masahiko TERASHI
bohème japón Una escena de la producción de 'La Bohème' de Jun Aguni en Tokio © NNTT / Masahiko TERASHI

New National Theatre

Puccini: LA BOHÈME

Clausura de la temporada

Alessandra Marianelli, Stephen Costello, Shingo Sudo, Valentina Mastrangelo, Francesco Leone, Toshiaki Komada, Yoshiyuki Shikano, Masahiko Hare, Munenaga Terada. Tokyo Philharmonic Orchestra. Dirección musical: Kazushi Ono. Dirección de escena: Jun Aguni. 2 de julio.

Con La Bohème de Puccini se cerraba la temporada del 25º aniversario del New National Theatre de Tokyo (NNTT), con el director artístico del teatro, Kazushi Ono, en el podio. El maestro nipón, dueño de un amplio repertorio, sobre todo es conocido por su especial sensibilidad ante óperas del siglo XX y posteriores, por lo que oírle dirigir esta ópera de Puccini es una oportunidad que no hay que perderse. La producción es originaria de 2003 y cuenta con la dirección escénica de Jun Aguni, proponiendo una ambientación y un vestuario convencionales; en los actos de la buhardilla, el primero y el cuarto, se pueden ver también las dependencias ajenas a la estancia, permitiendo así contemplar qué hacen los personajes cuando no están en escena. En el segundo acto la escenografía urbana es manipulada por unos técnicos vestidos especialmente que hacen que el Café Momus pase a ocupar el primer plano, volviendo a su posición original para dar espacio a la banda al final, en un efecto que el público siempre ha agradecido incluso con aplausos espontáneos.

Ono dirigió la obra con una pasión que si en él es habitual, lo es más en esta obra; en esta ocasión la orquesta no era la habitual, la Tokyo Mestropolitan Symphony Orchestra, sino la Tokyo Philharmonic, de mayor afinidad con el repertorio operístico. Maderas y metales sonaron muy incisivos hasta el punto de dar la impresión de estar escuchando una ópera distinta, aunque en los tempi podía advertirse un gran sentimiento, con una lentitud a veces llegando al límite, especialmente en las arias. No puede hablarse, sin embargo, de una interpretación especialmente sinfónica, pues la orquesta supo negociar una cantabilidad impresionante.

"Stephen Costello, tenor de brillante carrera internacional, dibujó un Rodolfo especialmente serio, con una voz límpida y una técnica segura"

Mimì era Alessandra Marianelli, que supo resaltar bellamente el valor de la palabra e hizo un personaje menos pasivo de lo que se suele, imponiendo en su personaje un bello fraseo y una hermosa voz, sobre todo en el centro; su actuación en el último acto fue conmovedora. Stephen Costello, tenor de brillante carrera internacional, dibujó un Rodolfo especialmente serio, con una voz límpida y una técnica segura, mostrándose muy valiente en su aria. Shingo Sudo fue un muy expresivo Marcello, con un timbre muy personal y un fraseo adecuado, mientras que Valentina Mastrangelo se desenvolvía con brillantez en el segundo acto con su bellísimo vestido azul cantando el vals de Musetta con refinamiento.

El joven bajo Francesco Leone ofreció una voz de gran morbidez como Colline y Toshiaki Komada cantó con buena línea las frases de Shaunard. Junto a los protagonistas hay que elogiar la labor de Yoshiyuki Shikano como un lascivo Benoit, de Masahiko Hare como un tímido Alcindoro y de Munenaga Terada como Parpignol. El coro del NNTT dirigido por Hirofumi Misawa se mostró exuberante en el segundo acto y el coro infantil del Tokyo FM Boys ofreció una gran prestación.  * Mika INOUCHI, corresponsal en Tokio de ÓPERA ACTUAL