Un placer para los sentidos

Las Palmas de Gran Canaria

07 / 11 / 2019 - Cayetano SÁNCHEZ - Tiempo de lectura: 2 min

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Monteverdi Imagen de archivo del conjunto vocal de cámara Capilla Renacentista de Madrid © Capilla Renacentista de Madrid

Teatro Pérez Galdós

Monteverdi: LIBRO DEI MADRIGALI

Capilla Renacentista de Madrid. Dirección: Amaya Añúa Tejedor. 2 de noviembre de 2019.

Impreso en Venecia en 1630, el cuarto libro de madrigales de Claudio Monteverdi es donde se confirma la reconocida capacidad del maestro italiano en el difícil arte de ensamblar música y palabra, y por tanto ser un reconocido precursor del género operístico.

Las trece piezas que lo integran fueron interpretadas en el Teatro Pérez Galdós de Las Palmas de Gran Canaria por la magnífica formación de sopranos, contraltos, tenores y bajos que conforman la Capilla Renacentista de Madrid, bajo la dirección de Amaya Añúa Tejedor. La exquisita propuesta se enmarcaba dentro de Antiqva, una propuesta musical que desde hace ocho años promueve la Fundación del Teatro Pérez Galdós, con música que abarca desde el siglo XII hasta el Barroco que reemplaza al  Festival de Música Antigva.

En esta edición, y como novedad principal, se ha incluido también teatro, literatura y danza, abriéndolo desde lo que una programación puramente musical, una iniciativa muy bien recibida por esta propuesta más innovadora como la participación de Windu, un cuarteto de flautas de pico que combina repertorio histórico y actual con una interesante puesta en escena en el espectáculo Under construction, que abrió el apartado de conciertos.

"La ejecución del velada dedicada a Monteverdi fue un placer para los sentidos tanto por la calidad del conjunto de voces, perfectamente empastadas ante las dificultades vocales de las partituras"

Como ya se  intuye, la ejecución del velada dedicada a Monteverdi fue un placer para los sentidos tanto por la calidad del conjunto de voces, perfectamente empastadas en las aparentemente sencillas, pero en realidad muy complejas dificultades vocales que presentan las partituras. La Capilla Renacentista de Madrid consiguió trasmitir al público una envolvente atmósfera creada en torno a la belleza sonora que emanaba de las obras. Habría que cuestionar, sin embargo, si potenciar la didáctica de estos conciertos es lo más acertado desde el punto de vista estrictamente musical, ya que, con el loable intento de dar a conocer las letras de los madrigales, un miembro de la formación interpretaba –con grandes dotes comunicativas– su texto en castellano.

La ayuda es de agradecer; el pero radica en que, dada la brevedad de los textos, al final de cada madrigal  se interrumpía la actuación con la presentación de los textos. Tal vez con advertir al público que no aplauda al final de cada uno de ellos, así como tampoco tras cada traducción, todo habría ido más fluidamente. De todas formas, el resultado fu el de una velada exquisita, larga pero merecidamente ovacionada.