Un 'Lohengrin' militar y confuso

Viena

13 / 05 / 2024 - Klaus BILLAND - Tiempo de lectura: 3 min

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wagner viena La producción de 'Lohengrin' de Jossi Wieler y Sergio Morabito © Wiener Staatsoper / Michael PÖHN
wagner viena La producción de 'Lohengrin' de Jossi Wieler y Sergio Morabito © Wiener Staatsoper / Michael PÖHN

Wiener Staatsoper

Wagner: LOHENGRIN

Georg Zeppenfeld, David Butt Philip, Malin Byström, Martin Gantner, Anja Kampe, Attila Mokus. Orquesta de la Ópera Estatal de Viena, Coro de la Ópera Estatal de Viena. Dirección musical: Christian Thielemann, Dirección escénica: Jossi Wieler y Sergio Morabito. 8 de mayo de 2023.

Con este Lohengrin estrenado en el Festival de Pascua de Salzburgo en 2022 y presentado ahora en la Wiener Staatsoper, Los directores de escena Jossi Wieler y Sergio Morabito, con escenografía y vestuario de Anna Viebrock, presentan una propuesta alejada de los intereses originales del compositor, bastante incomprensible para el público, que probablemente solo podría llegar entender el “cuestionamiento de la figura de Lohengrin”, tal y como explica Morabito, expuesto a las maniobras mentales e intelectuales del equipo creativo mediante citas de Thomas Mann y de Otto Rank, alumno de Sigmund Freud.

En el principio de la ópera, Wieler/Morabito/Viebrock le dan la vuelta a Lohengrin al convertir a Elsa en la mala y a Ortrud en la buena. Ya en el preludio se muestra cómo Elsa se deshace de la ropa que llevaba cuando su hermano menor Gottfried fue enterrado en un páramo. La escenografía presenta una esclusa gris, lúgubre y destartalada en el brazo del Danubio durante la época imperial austríaca, un escenario uniforme que se mueve solo ligeramente a lo largo de la noche. Lohengrin sale del canal y acaba sumergiéndose de nuevo allí…

Elsa será excluida de la sucesión del duque de Brabante porque tiene un hermano, aunque sea la mayor. También se verá obligada a casarse con Telramund e intenta liberarse de esta situación mediante el fratricidio. Elsa presenta a Lohengrin como un simulacro de Gottfried, que espera encubrir el asesinato y escapar de la estrechez patriarcal de Brabante, pero luego ve que Lohengrin, como caballero del Grial, también proviene de un entorno patriarcal. Sus acciones quedan al descubierto, Gottfried emerge del páramo como un espejismo y apuñala a su hermana con la espada de Lohengrin. Todo esto puede ser comprensible como una especie de thriller que el equipo creativo quiere contar. La partitura de Wagner, sin embargo, obstaculiza tal interpretación, o más bien la “liberación de la parálisis escénica de los personajes”, como dice Morabito. Entonces todo deja de ser coherente y pierde su impacto y significado.

"La forma en que Christian Thielemann trabaja los detalles de la partitura y al mismo tiempo se concentra intensamente en los cantantes es simplemente maravillosa"

Pese a los desajustes de la propuesta escénica, algunos cantantes, el Coro de la Ópera Estatal de Viena y la magnífica dirección musical de Christian Thielemann (ver crítica de su despedida en la Semperoper en este enlace) resultaron muy interesantes. La forma en que trabaja los detalles de la partitura y al mismo tiempo se concentra intensamente en los cantantes es simplemente maravillosa. Anja Kampe destacó como Ortrud como una poderosa soprano dramática, que puede variar muy bien con una expresión intensa. A Malin Byström le faltó lirismo para Elsa con una voz un tanto gutural. Georg Zeppenfeld cantó a Heinrich der Vogler uniformado como Stalin, de forma sucinta, clara y expresiva, pero no con la plenitud de graves deseados. David Butt Philip ofreció un buen Lohengrin, aunque no expresó el esplendor vocal del aura propio del personaje. Martin Gantner estuvo un punto pálido como Telramund con una voz poco resonante. Attila Mokus cantó un verdadero Heerrufer. En definitiva, una velada ambigua y un tanto confusa.  * Klaus BILLAND, colaborador de ÓPERA ACTUAL