Un imperial ‘Don Carlo’

Marsella

07 / 06 / 2022 - Jaume ESTAPÀ - Tiempo de lectura: 3 min

Print Friendly, PDF & Email
marsella-doncarlo-operaactual (1) Chiara Isotton como Elisabetta y Marcelo Puente como Don Carlo © Opéra de Marseille / Christian DRESSE
marsella-doncarlo-operaactual (1) Chiara Isotton como Elisabetta junto a Varduhi Abrahamyan como Eboli © Opéra de Marseille / Christian DRESSE
marsella-doncarlo-operaactual (1) Una escena del montaje de Charles Rubaud © Opéra de Marseille / Christian DRESSE

Opéra de Marseille

Verdi: DON CARLO

Chiara Isotton, Varduhi Abrahamyan, Marcelo Puente, Nicolas Courjal, Jérôme Boutillier, Simon Lim. Dirección musical: Paolo Arrivabeni. Dirección de escena: Charles Rubaud. 9 de febrero 2022.

Imperial estuvo desde el podio Paolo Arrivabeni al frente de la orquesta de la Opéra de Marseille; mandón y sin temor a la charanga por momentos, lírico en los espacios propicios al ensueño, melódico hasta la médula sin caer en el pathos facilón, duro con los fuertes y comprensible con los débiles en el escenario, el maestro impuso siempre su voluntad. Cierto es que por momentos su frenesí obligó al coro a diluirse ante la orquesta o, peor, a forzar el tono, con el riesgo del error vocal o del mal gusto. Arrivabeni, primer mago incontestable de esta gran noche marsellesa, brindó al público, y también a los cantantes, la oportunidad de sentirse invadidos con delectación por la música del Don Carlo de Giuseppe Verdi.

Chiara Isotton debutó el personaje de Elisabetta con voz firme y segura en el registro grave, sin dudas en el agudo ni escamoteos en la coloratura, con un timbre cristalino capaz de traducir la dignidad, sobriedad y verdad de las emociones de una reina; se le vio enamorada de Don Carlo y temerosa ante su esposo. Jérôme Boutillier estrenaba el traje de Rodrigo; el barítono aprovechó, con gran sentido artístico, la oportunidad que le ofrecían el compositor y cantó saboreando los textos con voz bien controlada, viril, de perfecta prosodia, pensando lo que estaba diciendo, a la manera de un actor del teatro clásico.

"Varduhi Abrahamyan (Eboli) intervino con eficacia dramática en secuencias de transición importantes para poder seguir el tortuoso relato"

Marcelo Puente, capaz de endosar cualquier rol de tenor con tal que demande fuerza, precisión vocal y presencia escénica, fue el Don Carlo que se esperaba: no defraudó en ningún momento, al contrario, tanto en solitario como en compañía de Posa, de Elisabetta, o del propio Felipe II, ofreció del príncipe una visión romántica –dramática y vocal– de altos vuelos.

El público, y con razón, aplaudió sin reservas la actuación de Varduhi Abrahamyan en el rol de Eboli; y no solamente sus dos intervenciones mayores, y en particular en un “O don fatale!” de campanillas, ya que la artista intervino con eficacia dramática y musical en secuencias de transición importantes para poder seguir el tortuoso relato.

En cambio Nicolas Courjal, tantas veces elogiado desde estas páginas, no tuvo esta vez una gran noche: si bien hay que aplaudir su prestancia física y su interpretación dramática como Felipe II, vocalmente le faltaron cuerpo y profundidad a sus intervenciones, como les faltaron idénticamente a Simon Lim en el papel del Gran Inquisidor.

Charles Rubaud pidió a sus intérpretes una actuación clásica, vale decir, como las de tiempos pretéritos, expresiva sin excesos y dando siempre prioridad al canto en relación con el gesto. Eficaz manera de obtener resultados sin salirse de la raya. Le ayudaron no poco la escenografía, rectilínea, alusiva, con gracia y sin complicaciones, firmada por Emmanuelle Favre y el sublime vestuario de Katia Duflot, gran artista del vestir teatral. El coro de la casa, preparado por Emmanuel Trenque, cumplió, que no es poco decir en este caso.  * Jaume ESTAPÀ, corresponsal en Francia de ÓPERA ACTUAL