Un gran proyecto llamado 'La bottega d’òpera'

Barcelona

04 / 05 / 2021 - Antoni COLOMER - Tiempo de lectura: 3 min

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Principessa filosofa Una escena de la representación en versión semi-escenificada de los alumnos del Esmuc en el Foyer del Liceu © Gran Teatre del Liceu / Antoni BOFILL
Principessa filosofa Una escena de la representación en versión semi-escenificada de los alumnos del Esmuc en el Foyer del Liceu © Gran Teatre del Liceu / Antoni BOFILL
Principessa filosofa Una escena de la representación en versión semi-escenificada de los alumnos del Esmuc en el Foyer del Liceu © Gran Teatre del Liceu / Antoni BOFILL

Teatre de Sarrià

Baguer: LA PRINCIPESSA FILOSOFA / Portugal: I DUE GOBBI

Festival d'Òpera KM0. Versión semiescenificada

Obras de Carles Baguer y Marcos de Portugal. La bottega d’òpera, taller de ópera de la Esmuc. Sílvia Bel, actriz y direccción de escenaDirección musical: Marizio Conti. Teatre d’Òpera de Sarrià, 2 de mayo de 2021.

Ya se comentaron en ÓPERA ACTUAL las vicisitudes que han rodeado el proyecto de recuperación de la partitura de la ópera La principessa filosofa de Carles Baguer. El equipo encargado de la labor, encabezado por Oriol Pérez Treviño, descubrió que, en el archivo donde se suponía que existía una copia de la obra, en lugar de ésta había la de otra pieza contemporánea que, finalmente, se identificó como el segundo acto de La confusione della somiglianza, o siano I due gobbi con música del portugués Marco de Portugal y libreto de Cosimo Mazzini.

Así pues, la idea inicial de que La bottega d’òpera, el taller de ópera de la Esmuc, interpretara el título del autor catalán debió ser modificada y, finalmente, el programa ha consistido en una versión semiescenificada del segundo acto de la ópera de Portugal junto a la obertura de la obra de Baguer orquestada por el alumno de canto de la Esmuc Robin Sansen a partir de la reducción para teclado encontrada. El espectáculo se ofreció el viernes 30 de abril en el Foyer del Gran Teatre del Liceu, entidad colaboradora en el proyecto, y el 2 de mayo en el Teatre de Sarrià programado por el Festival Òpera Km0. Esta reseña se refiere a esta última representación.

"El reparto estaba compuesto por cantantes muy jóvenes, todos ellos estudiantes del Esmuc y, en líneas generales, tuvo un rendimiento excelente pese a la bisoñez de la mayoría de sus miembros"

Más allá del calado indiscutible de un proyecto que aúna la profesionalización de jóvenes instrumentistas y cantantes y la investigación musicológica, hay que decir que el resultado artístico ha sido muy satisfactorio. La orquesta, dirigida con rigor y vigor por Marzio Conti, se mostró consistente en todas las secciones, flexible en la articulación y con considerable empaste desde la obertura de Baguer. La actriz Sílvia Bel fue la encargada de poner al público en situación narrando la trama del primer acto de I due Gobbi, enrevesadísima, y dirigiendo el movimiento escénico, sencillo pero eficaz, del segundo acto. Una obra que sorprendió por la inspiración de la partitura, de claras reminiscencias cimarosianas, su sentido del humor y la originalidad de algunos de sus números.

El reparto estaba compuesto por cantantes muy jóvenes, todos ellos estudiantes de la Esmuc y, en líneas generales, tuvo un rendimiento excelente pese a la bisoñez de la mayoría de sus miembros. Muy interesantes las tres voces femeninas, de características bien distintas. Destacó el opulento instrumento de Alexandra Glashideva en el papel de Costanza, así como el desempeño de María Isidoro y María Amaral como Lisetta y Rosaura. Dos barítonos con interesantes voces interpretaron a Rusignolo y Pandolfo. El primero fue un sólido Enrique Padilla y el segundo Xavier Casademont, que se lució en esa golosina que es el aria «Perchè mai tiranne stelle». Completaron el cast los tenores Alejandro López, con un centro bello y bien proyectado, Robin Sansen, el encargado de orquestar la obertura, y el barítono Oriol Quintana, de medios prometedores.

Dicho esto, lo más loable es el excelente trabajo grupal de todos ellos en los recitativos secos, tan importantes en este tipo de repertorio. Con Viviana Salisi al clavicémbalo, cada uno de estos fue una delicia en cuanto a dicción y estilo. Algo que pone de manifiesto el excelente trabajo colectivo llevado a cabo por todo el equipo de La bottega d’òpera de la Esmuc.