Un gallo muy dorado en el Teatro Petruzzelli

Bari

14 / 11 / 2021 - Eduardo BENARROCH - Tiempo de lectura: 3 min

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gallodeoro-bari-operaactual (2) Una escena de la producción de Dmitry Bertman © Teatro Petruzzelli
gallodeoro-bari-operaactual (2) Una escena de la producción de 'El gallo de oro' en la puesta de escena de Dmitry Bertman © Teatro Petruzzelli
gallodeoro-bari-operaactual (1) Maiia Barkovskaia como Gallo de Oro © Teatro Petruzzelli

Teatro Petruzzelli

Rimsky-Korsakov: EL GALLO DE ORO

Mikhail Guzhov, Dmitry Khromov, Maxim Perebeynos, Dmitrii Skorikov, Kseniia Viaznikova, Maiia Barkovskaya, Lidiya Svetozarova, Ivan Volkov. Dirección musical: Yevgeny Brazhnik. Dirección de escena: Dmitry Bertman. 11 de noviembre de 2021.

La temporada operística está recuperando impulso en el Teatro Petruzzelli de Bari, en el cual ya se había visto un buen Nabucco y ahora se presentaba una descabellada producción proveniente de la Compañía Helikon de Moscú con elenco ruso. En una obra calificada como ópera fantástica no llamaba la atención comenzarla con el Zar, sus dos hijos y un general del ejército bañándose en una batea gigante y disfrutando de bocadillos y alcohol servido por jóvenes de placer. Pero todo esto ya se sabía de antemano a través de la aparición del astrólogo, un personaje semi-siniestro que más tarde jugará un papel clave en el desenlace.

"Se lució Maiia Barkovskaya vestida en dorado resplendente, con una voz penetrante, clara y de canto preciso, y que hizo de este Gallo una aparición esperada con placer"

Siendo una ópera con alto grado de comicidad y de crítica social, no es para cualquier elenco. Los cantantes deben trabajar duro y deben apuntar a la excelencia. Para el Astrólogo se requiere nada menos que un tenor altino, un registro específico de Rusia que demanda usar el sobreagudo sin quebrar la línea de canto. Ivan Volkov aportó la voz perfecta para el rol, demostrando una vez más que quien ríe ultimo ríe mejor. En cambio el Zar Dodón es un personaje que puede ser abordado por un bajo más liviano, como Mikhail Guzhov, esto depende de que tipo de caracterización se le exija. En este caso Dodón era un bobo de dudosa moralidad y que caía muy fácilmente en la red de la Zarina de Shemakha. En el rol más largo y encantador de toda la obra Lidiya Svetozarova se lució antes de cantar mostrando un cuerpo esbelto y atractivo. Rodeada de jóvenes musculosos con escaso vestuario, esta Zarina no dejaba duda alguna de cuál era su propósito. Svetozarova descolló con una voz bella, sinuosa, de registro agudo ejemplar, moviéndose con la gracia y soltura de una bailarina. Los dos hijos del Zar, Guidon y Afron, son roles muy secundarios, y Dmitry Khromov y Maxim Perebeynos divirtieron con sus tonterías. El General es otra figura de crítica social y Dmitrii Skorikov hizo todo lo requerido y más para dar la impresión de corrupción y amoralidad.

Siendo un elenco ruso la atmósfera así creada era fluida, con continuidad escénica y la regia de Dmitry Bertman se concentraba en el humor poco refinado, más inmediato, y en el caso de la Zarina de Shemakha y sus jóvenes había más de un dejo de Barrie Kosky. Pero al fin y al cabo el título de la obra es El Gallo de Oro y aquí se lució Maiia Barkovskaya vestida de un dorado resplandeciente, con una voz penetrante, clara y de canto preciso, haciendo de este Gallo una aparición esperada con placer. La escenografía de Ene-Liis Semper usaba decorados giratorios y secciones que subían y bajaban para cambiar de país. Al frente de la Orquesta y Coro del Teatro Petruzzelli, Yevgeny Brazhnik mantuvo un pulso ágil, sin dejar que el volumen cubriera a los solistas que se escucharon en todo momento. Los interludios musicales, típicos de Rimsky-Korsakov, dieron un sabor oriental muy especial a una velada caracterizada por un público joven, atento y entusiasta.  * Eduardo BENARROCH, corresponsal internacional de ÓPERA ACTUAL