Un 'Fidelio' integrador

Barcelona

27 / 05 / 2024 - Fernando SANS RIVIÈRE - Tiempo de lectura: 6 min

Print Friendly, PDF & Email
Dudamel Fidelio 'Fidelio' de Beethoven © Gran Teatre del Liceu
Dudamel Fidelio Gustavo Dudamel dirigiendo la LA Phil © Gran Teatre del Liceu
Dudamel Fidelio Andrew Staples y Daniel Durant © Gran Teatre del Liceu
Dudamel Fidelio Tamara Wlson y Amelia Hensley © Gran Teatre del Liceu

Gran Teatre del Liceu

Beethoven: FIDELIO

Adaptado para público con discapacidad auditiva

Tamara Wilson / Amelia Hensley, Andrew Staples / Daniel Durant, James Rutherford / Hector Reynoso, Gabriella Reyes / Sophia Morales, Shenyang / Giovanni Maucere, David Portillo / Otis Jones, Patrick Blackwell / Mervin Primeaux-O’Bryant. Coro Manos Blancas, Coro de Cámara del Palau de la Música Catalana, Coro del Gran Teatre del Liceu. Actores del Deaf West Theatre. Orquesta Filarmónica de los Ángeles. Director musical: Gustavo Dudamel. Director de escena: Alberto Arvelo. 25 de mayo de 2024.

El director venezolano Gustavo Dudamel, con motivo del 250º aniversario del nacimiento de Beethoven en 2020, se planteó que no se estuviese conmemorando a un músico que compuso parte importante de su obra con una sordera profunda. Allí se empezó a fraguar un proyecto integrador en el que participasen una serie de colectivos de personas sordas, como actores y músicos, junto a una orquesta, coro y cantantes líricos en un montaje operístico. Dos realidades a un mismo nivel en un proyecto común. El arte permite este tipo de iniciativas transformadoras y el resultado se ha podido ver en Los Ángeles y ahora en Barcelona, antes de viajar a París y Londres. Para los espectadores del Gran Teatre del Liceu que venían a disfrutar de un Fidelio en una producción semiescenificada, que se había promocionado para público sordo y oyente, el espectáculo tuvo grandes aciertos y algunos puntos débiles.

Con el inicio de la obertura ya se pudo disfrutar de una Filarmónica de Los Ángeles de una gran calidad de empaste sonoro, expresividad y con excelentes solistas en sus atriles. La lectura de la única ópera de Beethoven, de un altísimo nivel, estuvo comandada por un inspirado Gustavo Dudamel, con gran excelencia, extrayendo toda la musicalidad y exquisitez de la partitura, mostrando toda su belleza, sufrimiento y los anhelos de libertad y de la búsqueda del bien ilustrados por el genial compositor. Para ello contó con un reparto vocal bastante homogéneo y de notable nivel que estaba doblado por actores provenientes del Def West Theatre, creado en Los Ángeles en 1991, involucrando a artistas y audiencias en experiencias teatrales inspiradas en la cultura sorda y el poder expresivo del lenguaje de signos. Así, sobre el escenario del Liceu, se integraron dos intérpretes de cada personaje y coro, diferenciados por el vestuario, unos expresando la obra mediante el canto como mandan los cánones de la ópera y los otros por medio del lenguaje de signos enriquecido por una actuación actoral muy trabajada.

El resultado, innovador e integrador, fue emocionante para el colectivo de la audiencia sorda (hubo unos 50 asistentes con discapacidad auditiva) y sorpresivo, interesante y complejo para el público oyente. Éste último pudo disfrutar de la excelente lectura de Dudamel y de un elenco muy notable, pero a nivel visual el desdoblamiento de los personajes en cantantes y actores en constante movimiento que expresaban con su cuerpo el desarrollo de la trama, pasado el interés inicial acabó por distraer y arrinconar a la versión canora. A ello se sumó que en los recitativos los cantantes permanecieron en silencio mientras sus dobles actuaban y gesticulaban, produciéndose unos reiterados silencios (con los textos sobre titulados) que impactaron al generalizarse ese silencio que sufre el colectivo sordo, pero que a la vez entrecortaba la narrativa lírica, ya bastante por la multitud de pequeñas escenas que conforman la partitura beethoveniana.

Dudamel Fidelio Shenyang y James Rutherford © Gran Teatre del Liceu
Dudamel Fidelio Gabriella reyes y Sophia Morales © Gran Teatre del Liceu
Dudamel Fidelio 'Fidelio' de Beethoven © Gran Teatre del Liceu

Desde el punto de vista canoro destacó muy especialmente la soprano Tamara Wilson como una Leonore de gran temperamento y proyección; su interpretación fue a más a lo largo de la velada y, a pesar de un registro grave no del todo redondo, deslumbró por la intensidad y medios, con unos agudos de gran proyección y belleza. El Florestan de Andrew Staples supo estar a la altura de uno de los personajes más difíciles del repertorio, imprimiendo el sufrimiento requerido, aunque en ciertos momentos le faltó una emisión más homogénea y plena. Muy destacado el color, expresividad y belleza del barítono James Rutherford como Rocco y de la Marzelline de la soprano Gabriella Reyes, de voz amplia, musical y muy ajustada al personaje. También sorprendió muy gratamente el Don Pizarro de bajo-barítono Shenyang de generoso y bello instrumento, siempre expresivo y de gran proyección. Meritorio el Jacquino del tenor David Portillo y correcto el Don Fernando de Patrick Blackwell, de gran presencia escénica pero de voz algo irregular en la emisión.

Cabe destacar muy especialmente la conjunción, exquisitez y contundente proyección del grupo de coros reclutados por el proyecto, especialmente efectivo en la compleja escena final asumida con gran contundencia, perfectamente conjuntados y sin excesos o estridencias.

El particular espectáculo contó con una mínima semiescenificación, poco atractiva, con un vestuario e iluminación muy mejorables y una dirección actoral muy compleja debido a la integración de actores y cantantes, con los primeros acaparando con sus movimientos la escena en detrimento del espectáculo lírico. Una experiencia interesante, sorprendente y un tanto irregular en su conjunto, pero con un brillante resultado musical. * Fernando SANS RIVIÈRE, director de ÓPERA ACTUAL