Un 'Don Giovanni' oscuro y violento

Macerata

30 / 07 / 2020 - Mauro MARIANI - Tiempo de lectura: 3 min

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Una escena de la oscura y violenta producción de Davide Livermore © Macerata Opera Festival
Una escena de la oscura y violenta producción de Davide Livermore © Macerata Opera Festival
Mattia Olivieri, magnífico Don Giovanni en el Sferisterio © Macerata Opera Festival

Festival de Macerata

Mozart: DON GIOVANNI

Mattia Olivieri, Valentino Mastrangelo, Karen Gardeazabal, Lavinia Bini, Giovanni Sala, Tommaso Barea, Davide Giangregorio, Antonio Di Matteo. Dirección: Francesco Lanzillotta. Dirección escénica: Davide Livermore. Arena Sferisterio, 24 de julio de 2020.

En este año sumido en la oscuridad ha sido un gran éxito para el Festival de Macerata salvar al menos este Don Gioivanni (que tenía que haber dirigido el madrileño José Miguel Pérez-Sierra y a quien le han pospuesto su contrato para la edición 2021 debido a la pandemia), además de un Trovatore en forma de concierto. El espectáculo mozartiano era una coproducción con el Festival de Orange, que lo presentó en 2019 pero Davide Livermore operó algunas modificaciones en varios puntos. En lugar de una escenografía tradicional, unas sugestivas proyecciones recreaban sobre el altísimo muro de fondo del Sferisterio un monumental teatro romano con grandes columnas y una hornacina en lo más alto con la estatua colosal de un emperador en una escenografía viva que aparecía y desaparecía, quedaba emborronada por los dibujos de los grafiteros, se veía invadida por las aguas, se resquebrajaba o dejaba el espacio libre para mostrar un cielo ora despejado ora tempestuoso.

Don Giovanni y Leporello llegaban en taxi, cuyo vivo color amarillo contrastaba con la oscura irrupción del Comendador, a quien secundaba una guardia de hombres armados, símbolo de un poder violento (¿la mafia?) que quiere sofocar la libertad y el espíritu rebelde del joven protagonista. Eran estas algunas de las ideas aportadas por el regista, aquí también escenógrafo, ninguna de las cuales carecía de significado o resultaba especialmente escandalosa (hoy ya no se escandaliza nadie con una cena de Don Giovanni en los límites de la pornografía), aunque sí eran superfluas en la mayoría de los casos. Y lo superfluo resulta no solo inútil, sino perjudicial para una obra maestra como es Don Giovanni.

"La elegancia, el equilibrio y la legibilidad, en cualquier caso, caracterizaban la óptima dirección musical de Francesco Lanzillotta, que permitió disfrutar del refinamiento de la orquestación mozartiana"

La elegancia, el equilibrio y la legibilidad, en cualquier caso, caracterizaban la óptima dirección musical de Francesco Lanzillotta, que permitió disfrutar del refinamiento de la orquestación mozartiana. Mattia Olivieri, una voz sana y joven en todos los registros aunque un poco clara respecto de lo habitual en Don Giovanni, cantó con seguridad y desenvoltura, saliendo triunfante de un “Finch’han dal vino”  tratado a un tempo muy rápido y su presencia escénica contribuyó a hacer de él un excelente Don Giovanni, en el que únicamente se echó a faltar algo del espíritu demoníaco o metafísico.

Los tres personajes nobles mostraron voces de buena calidad y un estilo impecable. Valentina Mastrangelo personificó perfectamente el complejo personaje de Doña Elvira, que debutaba, mientras la mexicana Karen Gardeazabal superó con una seguridad total las grandes dificultades vocales de su Donna Anna, revelando su carácter enérgico pero también sensual. Giovanni Sala fue un Don Ottavio de línea irreprensible, en tanto que Tommaso Barea caracterizaba perfectamente a su Leporello, así como Davide Giangregorio a su Masetto, aunque en el caso de ambos el timbre fuese un poco rudo, quizá en un intento de diferenciar a los tipos populares de los personajes nobles. Lavinia Bini fue una Zerlina de voz límpida y fresca, resultando un tanto cavernoso el Commendatore de Antonio Di Matteo. El público tributó a todos ellos un éxito caluroso.