Un 'Barberillo' ideal vuelve a La Zarzuela

Madrid

16 / 06 / 2022 - José María MARCO - Tiempo de lectura: 3 min

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elbarberillodelavapies-operaactual-zarzuela (1) Cristina Faus como Paloma © Teatro de La Zarzuela / Javier DEL REAL
elbarberillodelavapies-operaactual-zarzuela (1) Una escena del montaje de Alfredo Sanzol © Teatro de La Zarzuela / Javier DEL REAL
elbarberillodelavapies-operaactual-zarzuela (1) Borja Quiza como Lamparilla © Teatro de La Zarzuela / Javier DEL REAL

Teatro de La Zarzuela

Barbieri: EL BARBERILLO DE LAVAPIÉS

Borja Quiza, Cristina Faus, Cristina Toledo, Javier Tomé, Gerardo Bullón, Abel García, Abel García, Carmen Paula Romero, Ricardo Rubio, Felipe Nieto. Dirección musical: José Miguel Pérez-Sierra. Dirección de escena: Alfredo Sanzol. 15 de junio de 2022.

Volvió a subir al escenario del Teatro de La Zarzuela la muy aplaudida versión de esta obra maestra de Barbieri firmada por Alfredo Sanzol, caracterizada por su sobriedad –un poco excesiva en ocasiones– y su funcionalidad, con una excelente iluminación y unos movimientos escénicos bien calibrados. Se recupera también el precioso vestuario de Alejandro Andújar y la coreografía, algo sosa e imprecisa, de Antonio Ruz, aunque no esté de más el tono de baile que caracteriza, como en la partitura, bastantes de las intervenciones de los solistas.

El conjunto, en cualquier caso, no ha perdido nada de lo que requiere por encima de todo un Barberillo que es ritmo y dinamismo, además de eficacia cómica y holgura. Los personajes respiran, se reencuentren con ellos mismos y, gracias a esa perpetua auto-irrisión que todo lo inunda en la obra, alcanzan esa peculiar humanidad, tan fina, tan noble, tan conmovedora y característica de su autor. En el papel protagonista volvió también Borja Quiza, que conoce a la perfección el personaje y se divierte, como debe ser, recreando sus bromas y sus insolencias. La voz rotunda, perfectamente proyectada, manejada con soltura, en todo caso, debería permitirle una caracterización menos paródica y vociferante, por ejemplo, en las seguidillas manchegas: hay que cantar a Barbieri como se canta a Mozart, sin olvidar que es posible que el compositor se retratara en su personaje…

"Cristina Faus vuelve a ser una Paloma sublime, ya desde su primera intervención: garbo, presencia escénica y una preciosa voz de mezzo, sensual, matizada, llena de color, de personalidad y capaz de las más finas sutilezas"

Cristina Faus vuelve a ser una Paloma sublime, ya desde su primera intervención: garbo, presencia escénica y una preciosa voz de mezzo, sensual, matizada, llena de color, de personalidad y capaz de las más finas sutilezas. Los dos protagonistas bisaron, ante la ovación con que fue acogido, la irresistible tirana del dúo del segundo acto. La soprano Cristina Toledo sustituyó a Maria Miró en el papel de la Marquesita, y lo hizo con gusto y una voz cristalina, muy adecuada al carácter aristocrático de su papel, por contraste con Paloma, aunque sin desentonar a la hora de ponerse castiza –de un casticismo ideal, se entiende– cuando es necesario. Convincente el tenor Javier Tomé como Don Luis de Haro, y precioso su dúo nostálgico, un poco rossiniano, del primer acto, junto a Cristina Toledo. Estupendo, bien caracterizado vocalmente, Gerardo Bullón en su Don Juan Peralta y muy divertido, como recuperando una larga tradición de bajo cómico, Abel García como Don Pedro de Monforte.

Desde el primer compás, José Miguel Pérez-Sierra imprimió en el podio un ritmo de gran viveza en un buen planteamiento defendido con honradez e inteligencia. Bajo se batuta estuvo magnífica la Orquesta de la Comunidad de Madrid, acompañada de la Rondalla Lírica Manuel Gil, a la altura de la variedad y la sofisticación cromática y rítmica que Barbieri le exige, y excelente el Coro Titular, que tantos pasajes memorables tiene a su cargo. Muy bien los comprimarios, algunos de ellos miembros del Coro, e inspirados y brillantes los bailarines.  * José María MARCO, corresponsal en Madrid de ÓPERA ACTUAL