Turín: 'Pescadores' sin pescador

11 / 10 / 2019 - Andrea MERLI - Tiempo de lectura: 2 min

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Una escena de la producción de Julien Lubeck y Cécile Roussat que inauguró el curso turinés © Teatro Regio / Edoardo PIVA
Una escena de la producción de Julien Lubeck y Cécile Roussat que inauguró el curso turinés © Teatro Regio / Edoardo PIVA
Hasmik Torosyan y Kévin Amiel, protagonistas del montaje © Teatro Regio / Edoardo PIVA

Teatro Regio

Bizet: LES PÊCHEURS DE PERLES

Nueva producción. Inauguración de la temporada

Hasmik Torosyan, Kévin Amiel, Pierre Doyen, Ugo Guagliardo. Dirección: Ryan McAdams. Dirección de escena: Julien Lubeck y Cécile Roussat. 3 de octubre de 2019.

La inauguración de la temporada del Teatro Regio coincidía con la presentación oficial de su nuevo sovrintendente, Sebastian Schwarz, ex director artístico del Theater an der Wien vienés y cuya presencia promete un soplo de actualidad a la plácida programación turinesa.

"Si a esta producción se la tilda de 'tradicional' se le hace un favor, pues le irían mejor los calificativos de 'acartonada' y 'kitsch'"

Si a esta producción se la tilda de tradicional se le hace un favor, pues le irían mejor los calificativos de acartonado y kitsch a un espectáculo que recuerda demasiado a una tarjeta postal. Escena fija con coreografías más o menos orientalizantes –sin un verdadero cuerpo de baile se hace lo que se puede– con un efecto de cartoon de Disney que, por otra parte, deja indiferente al público. En verdad despierta una cierta perplejidad que a esta producción se le llame nueva. Hay otras puestas en escena –en Trieste, en Salerno, en la temporada de ACO de las Palmas– más eficaces para una narración que puede, por qué no, descontextualizarse sin quedar por ello su autor como un talibán de la regia. Se trataría, en cualquier caso, de hacer volar la fantasía, cosa que no han hecho quienes firman esta producción, Julien Lubek y Cécile Roussat, autores de la puesta en escena, del vestuario, la escenografía y del diseño de iluminación.

Los Pescadores, a pesar del plural del título, se reducen esencialmente a uno, que además tampoco lo es: Nadir. Ópera de tenor por excelencia, encontrar a un intérprete del papel principal de voz menos genérica y tímbricamente desagradable que la de Kévin Amiel, el joven tenor de Toulouse de esta edición, no hubiera sido tan difícil. El Zurga del barítono belga Pierre Doyen tuvo ante todo el mérito de sustituir a última hora al previamente anunciado Fabio Maria Capitanucci, víctima de una inoportuna traqueítis. Doyen tenía la obra en voz y su francés era tan idiomático como el de sus colegas; con un timbre un poco claro pero con una emisión rica en armónicos, fue un intérprete eficaz. La soprano de Armenia Hasmik Torosyan fue una Leïla deliciosa por la dulzura de su canto; es posible que la vocalidad del personaje parece exigirle un mayor peso específico, pero la gran inteligencia de la intérprete supo encontrar las medias voces y en los filados, terreno abonado lo suficiente para convertirse en la mejor del reparto, que completaría de modo más que honorable el bajo Ugo Guagliardo, aun siendo el papel de Nourabad muy marginal en el desarrollo de la acción.

Muy buena la actuación del Coro del regio preparado por Andrea Secchi y bueno el rendimiento orquestal a las órdenes de un Ryan McAdams que firmó una lectura sin contratiempos, pero también escasa de vuelo.