Turín: El renacimiento de Paër

14 / 03 / 2019 - Andrea MERLI - Tiempo de lectura: 4 min

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© Teatro Regio / Edoardo PIVA
© Teatro Regio / Edoardo PIVA

Teatro Regio

Ferdinando Paër: AGNESE

Nueva producción

Filippo Morace, Markus Werba, María Rey-Joly, Edgardo Rocha, Lucia Cirillo, Federico Benetti. Dirección: Diego Fasolis. Dirección de escena: Leo Muscato. 14 de marzo de 2019.

El período de transición cultural y político que en Italia comprende desde el final del Siglo de las Luces hasta el inicio del Romanticismo, tuvo presencia en los compositores como Cherubini, Spontini y Mayr junto a este Ferdinando Paër, cuya ahora repescada Agnese pertenece al género semi-serio entonces tan en boga. Fue repuesta tras casi dos siglos de olvido en Lugano en 2008 en la edición crítica de Giuliano Castellani por el mismo Diego Fasolis que se puso al mando de esta versión escénica que pudo verse en el Teatro Regio de Turín.

El libreto de Luigi Buonavolontà deriva de la comedia Agnese di Fizendy de Filippo Casari, a su vez inspirada en la novela The Father and Daughter de Amelia Opie, y se basa en el argumento muy frecuente en las obras de este género con los temas de la locura y el final feliz. También la música es característica del período, aunque con el paso del tiempo Paër efectuó en ella algunas modificaciones para adaptarse al gusto del público y a los distintos intérpretes. Estrenada la obra en Parma en 1808, tuvo un éxito inmediato y presenta algunas afinidades con el estilo de Mozart y Rossini, siendo del primero todo un homenaje implícito ideal compositivo y del segundo todo un anticipo. Pesa en el conjunto de la ópera un exceso de situaciones que hubieran podido despacharse en un acto único y no en los tres que dura, ofrecida ahora en su integridad. El resultado, no obstante, fue positivo y tanto escénica como musicalmente la obra fue servida de modo excelente. Leo Muscato, gracias a los ingeniosos y dinámicos decorados de Federico Paolini, al bien diseñado vestuario de Silvia Aymonino con gusto y armonía, y a la perfecta iluminación de Alessandro Verazzi,prestó al juego escénico el ritmo endiablado y la adecuada dosis de sarcasmo que la ocasión exigía.

Destacó en la acción toda la vertiente cómica, especialmente en la figura del director del establecimiento psiquiátrico Don Pasquale, el divertidísimo bufo Filippo Morace, pero también en la del patético y prerromántico Uberto del estupendo barítono Markus Werba, el enloquecido padre de la protagonista. No menos sensacionales estuvieron la soprano española María Rey-Joly, una Agnese que brilló en un papel falcon al que gratificó con una extraordinaria facilidad para el agudo, y el tenor uruguayo Edgardo Rocha, que se movió con gran desenvoltura en su papel de libertino arrepentido (Ernesto), cantando siempre con gusto  y elegancia. Se pudo disfrutar también de los intérpretes de papeles menores, como la Carlotta de la mezzosoprano Lucia Cirillo, la brillante Vespina de la soprano Giulia Della Peruta, fácil en el sobreagudo de su aria del sorbetto del segundo acto, y el Guardían de los Locos de Federico Benetti.

Buena la prestación del coro instruido por Andrea Secchi, y admirable la dirección de Fasolis, que tuvo que demorar un momento el inicio de la obra al advertir que había olvidado sus gafas, en lo que pareció otro gag de este divertido espectáculo, repetidamente interrumpido desde la hermosa sinfonía por los aplausos de un público bastante numeroso. Una prueba evidente de que se puede arriesgar con títulos menos habituales aun en teatros que habitualmente son de repertorio como el Regio turinés.