'Turandot' victoriosa en Sabadell

Sabadell

18 / 04 / 2024 - Antoni COLOMER - Tiempo de lectura: 3 min

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puccini sabadell La producción de 'Turandot' de Carles Ortiz © FOC / Antoni BOFILL
puccini sabadell Anotni Lliteres como Calaf y Maribel Ortega como Princesa Turandot © FOC / Antoni BOFILL
puccini sabadell Antoni Lliteres como Calaf © FOC / Antoni BOFILL

Fundació Òpera a Catalunya (FOC)

Puccini: TURANDOT

Nueva producción

Maribel Ortega, Antoni Lliteres, Ivana Ledesma, Jeroboám Tejera, Jordi Casanova, Carles Daza, Jorge Juan Morata, Cristòfol Romaguera, Marc Sala. Dirección musical: Daniel Gil de Tejada. Dirección de escena: Carles Ortiz. Teatre de La Faràndula, 17 de abril de 2024.

El ambiente de las grandes ocasiones se respiraba en el Teatre La Faràndula de Sabadell antes de que se alzase el telón para asistir al estreno de la Turandot presentada por la Fundació Òpera a Catalunya que pone punto final a su actual temporada. Un título como el póstumo de Puccini supone todo un reto para cualquier teatro por su complejidad y exigencia no solo de las partes solistas, sino muy especialmente para orquesta y coro. Por todo ello, que el equipo liderado por Mirna Lacambra presente esta producción, que girará durante los meses de abril y mayo por distintas localidades catalanas, y con el alto nivel general logrado, constituye el fruto del trabajo bien hecho durante mucho tiempo.

Hace unos años era prácticamente inconcebible que el Coro de los Amics de l’Òpera de Sabadell asumiese con garantías una representación de Turandot, pero una labor lenta y concienzuda ha obrado el milagro, y es de justicia empezar esta reseña por ahí, por el apartado coral. Pese a que, en los compases iniciales, probablemente a causa de la adrenalina acumulada, hubo cierto desajuste de volumen y alguna falta de coordinación respecto al foso, poco a poco la masa coral se fue asentando. Ya en “Perché tarda la luna?” se puso de manifiesto una notable mejoría en el empaste de unas voces que, especialmente en la sección femenina, se perciben cada vez de mayor calidad. El punto álgido de sus intervenciones fue un tercer acto de gran nivel por variedad de colores bien coordinados con la batuta.

Daniel Gil de Tejada, al frente de la Simfònica del Vallès (que es también titular del Coro), ejerció de maestro de ceremonias con su eficacia habitual, tratando en todo momento de controlar el enorme aparato pucciniano. En el primer acto estuvo más pendiente de que coro y solistas siguiesen sus indicaciones que de buscar matices en pasajes líricos como “Non piangere Liù”, donde se echó en falta algo de amplitud y libertad en el fraseo. Una vez superado el reto del primer acto (y en el día del estreno), en el segundo y sobre todo en el tercer acto su dirección fluyó con naturalidad, extrayendo un buen rendimiento instrumental y llevando el transatlántico a buen puerto.

"Hace unos años era prácticamente inconcebible que el Cor Amics de l’Òpera de Sabadell asumiese con garantías una representación de 'Turandot', pero una labor lenta y concienzuda ha obrado el milagro"

Maribel Ortega encabezó el reparto y lo hizo exhibiendo medios más que holgados en un papel que presenta obvias dificultades. Desde sus primera palabras (“In questa reggia”) la voz corrió por el teatro como un rayo láser y la soprano demostró dominar el papel de cabo a rabo, con momentos de bello fraseo. Solo algún agudo de emisión un tanto descontrolada en el dúo final pudo ser mejorable en una prestación de altos vuelos. Lo que no favoreció su recreación de la Principessa di gelo fue una gestualidad sorprendentemente exagerada, una sobreactuación que se supone que responde a las indicaciones del director de escena Carles Ortiz. Ese, junto a pequeños detalles como las intervenciones excesivas del verdugo bailarín, fue el punto más débil de una propuesta que, por otro lado, resultó ordenada y eficiente como es habitual en los trabajos del regista. Es de agradecer que sus puntos de vista teatrales siempre vayan a favor de las voces y esta no fue una excepción.

Se benefició de ello el notable Calaf de Antoni Lliteres, que sigue evolucionando en cada papel que asume; la voz no posee gran amplitud, pero sí mucho squillo y eso, en un papel como el de Calaf, que debe luchar constantemente contra el aparato orquestal, es básico. Lliteres dio una sensación de seguridad absoluta y si, como ya se ha comentado, en “Non piangere Liù” no pudo lucir fraseo, sí lo hizo en el dúo final, así como en el magnífico “Nessun dorma” que arrancó una ovación del público. A destacar y agradecer el hecho de que Gil de Tejada no parase en ese punto el fluir orquestal pese a los atronadores aplausos. La soprano Ivana Ledesma fue otro punto fuerte de la velada, completando un notable terceto protagonista; su Liù fue especialmente tímida y servil en un inicio, pero creció de manera exponencial en un tercero en el que ofreció un “Tu che di gel sei cinta” conmovedor. A su lado, Jeroboám Tejera en el rol de Timur demostró, una vez más, que es un seguro de vida gracias a la nobleza del timbre y el fraseo. De los tres ministros, Ping (Carlos Daza), Pang (Jorge Juan Morata) y Pong (Marc Sala) poco se puede decir: podrían lucir en cualquier gran teatro del mundo por la musicalidad, precisión, dinamismo, idoneidad y calidad de las voces, y llevarse el gato al agua, como en esta ocasión. Impecables. Como también lo fueron el Mandarín del joven y cada vez más prometedor barítono Cristòfol Romaguera y el Emperador de Jordi Casanova. *Antoni Colomer, crítico de ÓPERA ACTUAL