Triunfo mayúsculo de Elina Garanca

Las Palmas de Gran Canaria

16 / 11 / 2020 - Cayetano SÁNCHEZ - Tiempo de lectura: 3 min

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Elina Garanca maravilló al público canario © Orquesta Filarmónica de Gran Canaria
Karel Mark Chichon al frente de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria © Orquesta Filarmónica de Gran Canaria
Un instante del concierto, con todas las medidas de seguridad © Orquesta Filarmónica de Gran Canaria

Auditorio Alfredo Kraus

Recital ELINA GARANCA

Homenaje a los 175 años de la creación de la Sociedad Filarmónica de Las Palmas

Obras de Strauss, Chapí, Barbieri, Chichon, Luna y Chueca. Orquesta Filarmónica de Gran Canaria. Dirección: Karel Mark Chichon. 12 de noviembre de 2020.

 

Con la Obertura de Roberto el Diablo, de Meyerbeer, comenzó este concierto de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, y la solista Elina Garanca, como homenaje a los 175 años de la creación de la Sociedad Filarmónica de Las Palmas; la misma pieza que sonó en su primer concierto. En la actualidad es la más antigua de España, germen de la actual Orquesta Filarmónica. Pero a punto estuvo de no poder celebrarse este tributo, pues las sombras negras que presuntamente persiguen acabar con la titularidad y la dirección artística de Karel Mark Chichon de la formación grancanaria –tanto de fuera del conjunto, como de parte de sus gestores– dilataron al máximo la firma del contrato de la mezzo letona –esposa del maestro– en un claro intento de boicot. Gracias a una entrevista en un medio local, de la que se hizo eco ÓPERA ACTUAL, la maniobra quedó al descubierto y neutralizada.

"En un ambiente de entusiasmo, Elina Garanca, con la maestría que la caracteriza y su loable apuesta por el casticismo escénico se ganó al público con sus interpretaciones"

El repertorio instrumental escogido por Chinchon se conformó a un programa de los llamados clásicos populares, con un selecto repertorio de preludios de zarzuelas y pasodobles, entremezclado por piezas de operetas vienesas de los Strauss. La excelencia fue la nota dominante con un director totalmente entregado y una orquesta en perfecta consonancia con sus directrices.

En ese ambiente de entusiasmo llegó el turno de la solista. En sus intervenciones Garanca optó por un repertorio que ha apostado por divulgar, actúe allá donde actúe: la zarzuela. Así, con la maestría que la caracteriza y su loable apuesta por el casticismo escénico se ganó al público con sus interpretaciones de «La canción de Paloma» (El barberillo de Lavapies) y «La canción española» (El niño judio). No faltaron, evidentemente, las carceleras de (Las hijas del Zebedeo).

Con ambiente festivo, y el bis de la mezzo de Granada de Agustín Lara, finalizó este homenaje, más que merecido, a la veterana entidad insular, pero también a la Orquesta y a su actual responsable ante el acoso provinciano-crematístico al que está sometido.