Triunfo de Jordi Savall en la Opéra Royal

Versalles

25 / 06 / 2024 - Jaume ESTAPÀ - Tiempo de lectura: 3 min

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versalles paris La producción de 'L'Orfeo' de Monteverdi, con dirección musical de Jordi Savall © Opéra Royal / Stefan BRION
versalles paris La producción de 'L'Orfeo' de Monteverdi, con dirección musical de Jordi Savall © Opéra Royal / Stefan BRION
versalles paris La producción de 'L'Orfeo' de Monteverdi, con dirección musical de Jordi Savall © Opéra Royal / Stefan BRION

Opéra Royal

Monteverdi: L'ORFEO

Marc Mauillon, Marie Théoleyre, Floriane Hasler, Marianne Beate Kielland, Salvo Vitale, Furio Zanasi y otros. Le Concert des Nations. Dirección musical: Jordi Savall. Dirección de escena: Pauline Bayle. 21 de junio de 2024.

Esta producción de la favola in música estrenada en la sala Favart de París (2021), encontró en el recinto de la Opéra Royal de Versalles el lugar idóneo para su presentación. A la sencillez –solo aparente– de la obra, replicó Pauline Bayle con idéntica parquedad de medios teatrales: tres paredes negras por toda escenografía –Emmanuel Clolus–, unas bellas flores rojas en contrapunto visual y poca cosa más. Quiso, mediante la iluminación (Pascal Noël) y el vestuario (Bernadette Villard ), parangonar con colores físicos –variopintos al principio, oscuros, negros después–, la coloración orquestal y el estado anímico de los personajes. Este buen uso de la semántica del color ligó en una sola cosa el escenario y el foso a lo largo de la velada. La dirección de actores, llana y explicita respecto a las albricias y las penas vividas por los personajes completaron el ambiente de base de la velada.

Jordi Savall, al frente de Le Concert des Nations, dio una lectura cabal de las páginas de Monteverdi; buen conocedor de la partitura, atento al foso y al escenario, condujo con gesto suave y preciso, matizando con fino estilete el ambiente particular de cada escena y de cada uno de los cinco actos. Se ocupó con particular esmero las partes corales –muy bien preparadas por Lluís Vilamajó– que contribuyeron no poco al éxito de la representación, tanto por sus movimientos como por su canto.

"Buen conocedor de la partitura, atento lo mismo al foso que al escenario, Savall condujo a unos y otros con gesto suave y preciso, matizando con fino estilete el ambiente particular de cada escena"

Marc Mauillon brilló en el rol de Orfeo: capaz de unir la palabra al gesto, dotado de una presencia escénica afín al personaje y de una prosodia italiana sin mácula, el barítono francés dio vida al mítico músico, enamorado, feliz, desesperado y resignado. A su lado estuvo Marie Théoleyre con tono claro y pragmático en la introducción de la favola su papel de Musica, y mucho más humanizado, vale decir, expresando sentimientos, en el de Euridice. En ambos papeles mostró la joven soprano una excelente escuela de declamación. Mucho se esperaba, y no decepcionó, de la intervención de Floriane Hasler en el papel de la Messaggiera, que tradujo la desesperación de la mujer y dio pie a la del protagonista y a la de todos cuantos amaban a la recién casada.

Marianne Beate Kielland, matizó al extremo cada uno de sus dos roles nada fáciles de distinguir desde el punto de vista musical: fue una Speranza –vestida de verde– sobria, un tanto desprendida de las dificultades del héroe y, por el contrario, estuvo muy convincente como Proserpina –de negro– frente a Plutone al pedir el indulto para Euridice. Impresionó el bajo Salvo Vitale por su fuerza y profundidad vocal, en su doble interpretación de Caronte y Plutone, mientras que Furio Zasani, con gran tranquilidad vocal y dramática endosó el vestido (azul) de Apollo para salvar a Orfeo de la desesperación en la recta final.  * Jaume ESTAPÀ, corresponsal en Francia de ÓPERA ACTUAL