Trío glorioso en perfecta sintonía

Bilbao

04 / 05 / 2021 - José Miguel BALZOLA - Tiempo de lectura: 2.5 min

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Álvarez Ignacio Rubén Fernández Aguirre, Rocío Ignacio y Carlos Álvarez, ovacionados por el público bilbaíno © ABAO Bilbao Opera

ABAO Bilbao Opera

Recital de CARLOS ÁLVAREZ y ROCÍO IGNACIO

ABAO On Stage

Obras de Saint-Saëns, Charpentier, Thomas, Puccini, Leoncavallo, Cilea, Verdi y Piazolla. Rubén Fernández Aguirre, piano. Sociedad Filarmónica, 17 de abril de 2021.

Inauguró ABAO Bilbao Opera  una serie de conciertos líricos –ópera «a cachitos», con acompañamiento de piano– para calmar la sed de voz de sus abonados, castigados por la Covid-19 a no ver funciones completas. No podía traer mejor cartel para este primer concierto: tres figuras del más alto tronío para una sesión que se ofreció en la sala de la Sociedad Filarmónica, recoleta y centenaria capilla de la música de cámara.

"El recital fue un festival de bellas voces: el característico poder de la de Álvarez, un timbre glorioso en la de Rocío, y se esmeraron en lograr una perfecta cohesión en sus dúos"

Prepararon los artistas, además, un programa muy variado que si bien incluía obras conocidas huía un poco de lo más trillado. Empezó Carlos Álvarez con un aria formidable y muy propia para su voz –«¿Qui donc comande..?»– de la ópera Henri VIII de Camille Saint-Saëns, para seguirle Rocío Ignacio con el aria «Depuis le jour» de la Louise de Gustave Charpentier, y ya juntos hicieron el dúo «Monseigneur!,  Ophelie» del Hamlet de Ambroise Thomas. Y en esta delicia Rocío Ignacio –que había empezado el aria de Louise con alguna pequeña vacilación–  ya entró en calor y empezó a dar todo lo muchísimo que tiene para dar, quedando bien a la par de su colega. Desde entonces el recital fue un festival de bellas voces: el característico poder de la de Álvarez, un timbre glorioso en la de Rocío, expresión cuidada en ambos, que se esmeraron también en lograr una perfecta cohesión en sus dúos. Y, con el intermedio de una pequeña intervención solista del pianista Rubén Fernández Aguirre, que ofreció fuera del programa el Verano Porteño de Astor Piazzolla.

Corrieron en las voces de estos titanes de la ópera arias más conocidas de Verdi y Leoncavallo, entre ellas un «Eri tu…» de Un ballo in maschera que cantó Álvarez con una voz y una expresión de poner los pelos de punta y la «Come in questa ora bruna…» de Simon Bocanegra que Ignacio bordó. No fue menos, naturalmente, el dúo final de Il Trovatore.

Llovieron los aplausos para los intérpretes, que habían brillado a la mayor altura. Aunque las voces operísticas quedan muy mal acompañadas por el sonido percutido del piano, aquí Fernández Aguirre, además de ser el perfecto duetista, el verdadero sostén de las voces, sacó de sus dedos un especial virtuosismo sonoro con un uso infinitamente bien controlado de la pulsación y los pedales, que suplió tanto como se pueda a una orquesta.