Tres cuentos sobre la manipulación

Madrid

09 / 03 / 2020 - José María MARCO - Tiempo de lectura: 3 min

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'Three tales' es una ópera-documental contemporánea con una fuerte crítica política © Sara JANINI

Teatro Real

Reich: THREE TALES

Ópera documental, estreno en España

Synergy Vocals. Orquesta Titular del Teatro Real. Dirección: Nacho De Paz. Vídeo: Beryl Korot. Naves Matadero, 5 de marzo de 2020.

 

El Teatro Real recuperó para su estreno en España Three Tales, una obra que data de 2002 de Steve Reich y de la vídeoartista Beryl Korot. El programa de mano la denomina, con expresión campanuda, “vídeo-ópera digital documental”, una variante muy precisa de lo que se conoce como ópera documental en la que no hay acción escénica en vivo, pero sí una pantalla sobre la que se proyectan imágenes documentales, con sus propios sonidos, todo ello acompañado de una banda sonora interpretada den directo.

Un conjunto instrumental y varios cantantes se encargan de comentar lo que ocurre en la pantalla, en este caso de manera muy precisa y escueta, dando vida a las imágenes un cuarteto de cuerdas, cuatro percusionistas, dos pianos y un operador de sintetizador, más cinco cantantes del grupo Synergy Vocals compuesto por dos sopranos y tres tenores. Todo amplificado. Dirigió con gesto generoso y preciso el asturiano Nacho de Paz.

"La música funciona en ocasiones como una banda sonora, como cuando acelera, a modo de música de suspense, justo cuando se va a producir la explosión nuclear, y otras organiza el transcurrir discursivo de lo narrado"

La obra está compuesta de tres secuencias de longitud muy diversa. La primera, Hindenburg, se centra en la explosión del gigantesco zepelín alemán en 1938. La segunda, en las pruebas nucleares que Estados Unidos realizó en el atolón de Bikini, en el Pacífico, en 1946 y 1954. La tercera recuerda a la famosa oveja Dolly, con apariciones del pobre animal, imágenes de células tratadas y entrevistas reducidas a fragmentos de frases tras los que se adivina una intención crítica, más poética a veces, cuando a Reich y a Korot les cae en gracia el entrevistado.

La música funciona en ocasiones como una banda sonora, como cuando acelera, a modo de música de suspense, justo cuando se va a producir la explosión nuclear, y otras organiza el transcurrir discursivo de lo narrado, como cuando se utiliza un motivo wagneriano del Anillo, dominante en la primera parte, para acompañar la construcción y luego la explosión del célebre zepelín. La música es la esperable de Reich: gusta a quienes se sientan atraídos por las hipnóticas repeticiones y variaciones sobre el mismo puñado de notas, amenizadas aquí por cierta animación expresionista. La acción en vídeo, quizá por falta de medios o por intención estilística, remite a los años 70.

Estos Three Tales se paladean más como pieza arqueológica –habrá quien dirá clásica– que como arte puntero a pesar del despliegue de sofisticación y las aspiraciones. Estas no son pequeñas y la obra aspira a suscitar una reflexión sobre el pacto diabólico del ser humano con la tecnología. Lo hace, eso sí, a fuerza de despliegue tecnológico y manipulación sistemática –en todos los órdenes: estético, emocional e ideológico– del contenido gráfico, discursivo y musical. No se sabe si la buena conciencia de los creadores es tan gigantesca como la interrogación que quieren suscitar acerca de la tecnología y la humanidad.