'Traviata' ideal para debutantes

Oviedo

18 / 12 / 2023 - Pablo GALLEGO - Tiempo de lectura: 3 min

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traviata oviedo La producción de Paco Azorín de 'La Traviata' © Ópera de Oviedo / Iván MARTÍNEZ

Ópera de Oviedo

Verdi: LA TRAVIATA

Reparto alternativo. Viernes de Ópera

Mar Morán, Alejandro del Cerro, Fernando Campero, Anna Gomà, Andrea Jiménez, Jorge Rodríguez-Norton, Stefano Palatchi, José Manuel Díaz, David Oller. Dirección musical: Óliver Díaz. Dirección de escena: Paco Azorín. Teatro Campoamor, 15 de diciembre de 2023.

En estos tiempos en que las plataformas digitales permiten acceder, desde la comodidad del sofá y por poco más de 5 euros, a un torrente de contenidos audiovisuales prácticamente ilimitado, acudir al teatro, sentarse en una butaca a experimentar la emoción de un espectáculo en directo —ópera en este caso— va camino de convertirse para buena parte de la población en un acto casi subversivo. Máxime para aquellos que aún no han cumplido los 40 años. Por eso resultan imprescindibles actividades como el Viernes de Ópera ya instaurado en el Teatro Campoamor por la Ópera de Oviedo, equivalente a iniciativas similares, para el público joven, en otros programadores y con el que se busca conquistar audiencias que, por el motivo que sea, no acuden a las funciones de abono. Se trata, simple y llanamente, de una cuestión de supervivencia cultural. También, y ha de subrayarse, ofreciendo en este caso precios mucho más módicos.

Pero igual que estas funciones abren la puerta a nuevas vivencias, también han de servir para que ese —a veces no tan nuevo— público pruebe a empaparse de la experiencia que implica disfrutar de la música y el canto en compañía de desconocidos, y de las normas que han de regirla. Cambiar el sofá por la butaca exige, necesariamente, entender que el silencio forma parte de la música. Tanto en el bellísimo preludio, aunque los cantantes aún no hayan aparecido en escena, como en los actos sucesivos, prescindiendo de comentar cada movimiento escénico con el vecino. Hasta el brillo de la pantalla de un teléfono móvil, para seguir el resultado del partido del equipo de fútbol local, apareció en el patio de butacas durante la función objeto de estas líneas…

Pero Verdi siempre acaba imponiéndose. Si se hiciera un listado de los títulos de ópera que cada aficionado recomendaría para iniciarse en el género lírico, La Traviata ocuparía, sin riesgo de equívoco, uno de los primeros puestos. Y en términos generales, esta función cumplió su cometido. Sin ser artísticamente memorable, a buen seguro habrá servido para atraer a un buen número de nuevos adeptos a la causa. Salvo giros asociados a la consistencia del discurso que subyace en la propuesta escénica que firma Paco Azorín, ya analizada en la crítica del estreno que puede leerse en este enlace, las desventuras de Violetta Valéry llegan al público con todo su impacto. Sin juegos malabares que dificulten especialmente seguir la historia para quienes no la conozcan, y añadiendo capas de contenido diverso capaces de conectar con una nueva generación, aunque eso genere ciertas contradicciones. La dirección musical, a cargo de Óliver Díaz, registró un nivel más que notable, plegándose a las necesidades específicas de los intérpretes al frente de este segundo reparto, plagado de debuts y mermado en ensayos, solventando con rapidez leves desajustes corales en los tempi y obteniendo de la orquesta un trabajado lirismo.

"Mar Morán dibujó con inteligencia el arco completo por el que transita un personaje que lo exige todo y que seguro que tendrá recorrido en su carrera"

Mar Morán (Violetta) y Alejandro del Cerro (Alfredo) crearon una Traviata propia, con un primer acto hasta cierto punto tierno, más pleno y con mayor entrega en el caso de la soprano, y en el que se hizo evidente la precaución de ambos para administrar las fuerzas y llegar al último acto con medios suficientes. Resuelta en la esperada cabaletta del primer acto, y generosa con las dinámicas en los pasajes más líricos, Morán dibujó con inteligencia el arco completo por el que transita un personaje que lo exige todo. Fue además habilidosa para jugar con el aire al representar la enfermedad del personaje —la función fue por momentos participativa entre el público, permítase la ironía, ante el percutivo coro de toses que, en numerosos momentos, dieron réplica a la tisis de la protagonista—, y cargando las tintas en lo actoral para elevarse sobre las dificultades y construir una muy digna Violetta, que seguro tendrá recorrido en su carrera.

Alejandro Del Cerro fue especialmente celoso en el control de sus medios, dando lugar a un acentuado contraste de color y colocación entre los pasajes más cómodos y aquellos más comprometidos, sobremanera en el segundo acto, para resarcirse en el tercero y coser, junto a la soprano, un emotivo “Parigi, o cara”. Algunos pasos por detrás quedó el Germont del barítono Fernando Campero, más hermano que padre, en un movimiento que se antoja prematuro para sus medios actuales. Impecable en su cometido el resto del reparto, que participa en todas las funciones.

Con esta Traviata, la Ópera de Oviedo despedía los Viernes de Ópera de su 76.ª temporada —tras Manon y el díptico de Il tabarro y Gianni Schicchi—, a la espera de conocer cuáles de los títulos ya anunciados para el próximo ciclo lírico contarán con esta quinta representación, siempre más libera que sus hermanas de abono.  * Pablo GALLEGO, corresponsal en Oviedo de ÓPERA ACTUAL