Todo el mundo a clase con Flicka

Barcelona

03 / 12 / 2019 - Marcelo CERVELLÓ - Tiempo de lectura: 3 min

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Stade Un momento del recital de Federica von Stade © LIFE Victoria / Elisenda CANALS
Albert Guinovart junto a Frederika von Stade en una reciente actuación en el Festival Life Victoria de Barcelona © Life Victoria / Elisenda CANALS
Stade Stade maravilló a el público de Sant Pau © LIFE Victoria / Elisenda CANALS
Stade Stade maravilló a el público de Sant Pau © LIFE Victoria Elisenda CANALS

Festival Life Victoria

Recital FREDERICA VON STADE

Helena Russurreição, mezzosoprano. Albert Guinovart, piano. Obras de Rorem, R. Strauss, Debussy, Canteloube, Heggie, Poulenc, Mahler y otros. Sant Pau Recinte Modernista, 2 de diciembre de 2019.

Hay ocasiones –pocas, a decir verdad– en que una experiencia musical puede acabar siendo algo más trascendente de lo habitual. Este recital de Frederica Von Stade, con la participación en el prólogo y en el epílogo de la excelente mezzosoprano Helena Ressurreição, dio esa sensación mientras el espíritu de la homenajeada Victoria de los Angeles sobrevolaba, feliz, sobre la atestada sala Domènech i Montaner del Recinte Modernista del Hospital de Sant Pau.

"El paso del tiempo se reflejaba, sí, en la pérdida de lozanía de la voz en la franja central de la tesitura, pero en nada había afectado a lo goloso del timbre o a la extensión vocal, aun no viéndose esta especialmente exigida"

La selección de autores escogida para el recital, aun con algún pequeño reajuste de última hora, reflejaba el espíritu abierto y la dimensión musical de una artista que vino a compartir con la audiencia una forma de comunicación en la que ni siquiera hubieran sido necesarios los apartes y las carantoñas con que se la subrayó.

Todo el concierto fue un prodigio de elegancia y naturalidad. El paso del tiempo se reflejaba, sí, en la pérdida de lozanía de la voz en la franja central de la tesitura, pero en nada había afectado a lo goloso del timbre o a la extensión vocal, aun no viéndose esta especialmente exigida –no tenía por qué serlo– dada la confección del menú exquisitamente preparado para esta comparecencia. El fraseo, siempre exquisito, y la impecable dicción hicieron el resto, tanto en el repertorio francés como en el norteamericano, con un especial impacto en el Rückert-Lied que prácticamente cerraba la sesión.

Fue muy notable la participación de la mezzosoprano portuguesa Helena Ressurreição en el ya indispensable introito de los New Artists con obras de Debussy, Loeffler y Brahms y colaborando con Flicka en el breve capítulo de propinas, culminado con una versión a dos del “Voi che sapete” mozartiano tan pintoresco como bien recibido por el muy cualificado público asistente. El siempre eficaz y expresivo Albert Guinovart, desde el piano, fue un preciso y participativo acompañante a tanta fiesta.