Tilling, el ángel vuelve a cantar

Sevilla

16 / 11 / 2021 - Ismael G. CABRAL - Tiempo de lectura: 3 min

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camilla tilling ross operaactual Una imagen del concierto de Camilla Tilling con la ROSS © Teatro de La Maestranza / Guillermo MENDO

Teatro de La Maestranza

Concierto de CAMILA TILLING

Obras de Strauss y Mahler. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Dirección: Marc Soustrot. 11 de noviembre de 2021.

Es posible que la travesía de Marc Soustrot como titular de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla no vaya a deparar excesivas sorpresas, pero, como poco, se está comprobando que sí legará buenos conciertos. Fue el caso del ofrecido esta semana, un programa netamente germano en la batuta (voladora, literalmente, en los primeros compases de la obertura beethoveniana) de un francés que lo resolvió con nota.

"Su voz no ha crecido en amplitud y su proyección no es muy llamativa, pero a cambio el timbre del que goza continúa siendo tan elegante como entonces"

Tras los minutos de Coriolano, leídos con vehemencia, cierta y disfrutable rusticidad (ejemplares timbales de Peter Derheimer) y un tono general más belicoso que romántico, Soustrot y la soprano Camilla Tilling abordaron los cuatro Lieder Op. 27 de Richard Strauss desde una óptica opuesta. Entonces la Sinfónica de Sevilla sonó pacífica y arrobada para acompañar la voz sin pretensiones de la sueca. Todavía el público la recuerda estremecido encarnando al Ángel del San Francisco de Asís de Messiaen en aquellas legendarias funciones de la ópera que llevó a cabo el Teatro Real en 2011. Su voz no ha crecido en amplitud y su proyección no es muy llamativa, pero a cambio el timbre del que goza continúa siendo tan elegante como entonces. Soustrot dio con la densidad adecuada, la que piden ni más ni menos estos pentagramas, para envolver el canto de Tilling, ensimismado en “Ruhe, meine Seele!, más marcial en Cäcilie y absolutamente embelesado en Morgen! Con la Cuarta Sinfonía de Mahler la ROSS volvió a reivindicar el buen momento que atraviesan todas sus secciones y, quien sabe si no es mucho fabular, puede que los orígenes de Soustrot emparentasen un poco (¡un poquito!) su lectura con el carácter mesurado con el que Pierre Boulez enfrentaba esta partitura. Evitando la ampulosidad y la cursilería, la suya fue seguramente la mejor versión de la obra que se ha escuchado en el Teatro de La Maestranza.

La nueva concertino, Alexa Farré, antes en Strauss y también con Mahler, ayudó en sus intervenciones a subir aún más el nivel de una ejecución que finalizó de nuevo con Camilla Tilling en escena, ahora con un canto más vistoso en el que pudo explotar el galano uso que hace del legato y con el que puede concluirse que se estaba ante una artista en plena madurez que ojalá pueda seguir escuchándose más en este escenario.  * Ismael G. CABRAL, corresponsal en SEVILLA de ÓPERA ACTUAL