Stemme y Davidsen salvan 'Die Walküre'

Berlín

06 / 10 / 2020 - Cocó RODEMANN - Tiempo de lectura: 3 min

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Nina Stemme (Brünnhilde) y Lise Davidsen (Sieglinde) brillaron como solistas © Deutsche Oper / Bernd UHLIG
Nina Stemme demostró ser una Brünnhilde de referencia © Deutsche Oper / Bernd UHLIG
Una escena de la discutida producción de Stefan Herheim © Deutsche Oper / Bernd UHLIG

Deutsche Oper Berlin

Wagner: DIE WALKÜRE

Nueva producción

Brandon Jovanovich, Andrew Harris, Nina Stemme, Lisa Davidseem, John Lundfgrenm, Annika Schlicht. Dirección: Donald Runnicles. Dirección de escena: Stefan Herheim. 27 de septiembre de 2020.

Ha sido el primer estreno de una ópera completa de Richard Wagner en el mundo desde el estallido de la pandemia de la Covid-19, aunque con el aforo a un tercio de su capacidad y uso obligatorio de mascarillas durante toda la representación. Medidas de prevención que terminaron siéndolo también contra el embrujo de la producción que supuestamente buscaba el noruego Stefan Herheim. De no haber sido por la actuación de Nina Stemme (Brünnhilde) y Lise Davidsen (Sieglinde) los abucheos a su trabajo hubieran derivado en aguacero, puesto que la producción nació vieja en decorados, vestuario y concepto. Con un piano de cola en el centro del escenario, acotado por maletas apiladas en clara asociación con los restos deshechos en los campos de exterminio nazi, Wotan dirigía la trama de una representación que era teatro dentro del teatro. Sentado al teclado, buscaba, como debió hacer Wagner, la melodía adecuada, daba instrucciones al equipo y actuaba. Observados por figurantes que bien podían representar judíos en el camino a la muerte o refugiados, los personajes hojean sus libretos antes de tomar sus posiciones o se besuquean a escondidas con valquirias antes de hacer de héroes caídos en el campo de batalla.

"Observados por figurantes que bien podían representar judíos en el camino a la muerte o refugiados, los personajes hojean sus libretos antes de tomar sus posiciones o se besuquean a escondidas con valquirias antes de hacer de héroes caídos en el campo de batalla"

Mal acaba lo que mal empieza y la producción de Herheim hizo en solo unos minutos saltar las alarmas. El encuentro de los hermanos Sieglinde y Siegmund (Brandon Jovanovich) fue a tres y a cuatro cuando se sumó el noble Hunding (Andrew Harris). Un figurante en el papel de muchacho con deficiencias físicas y mentales, posiblemente hijo de Sieglinde y Hunding, el fruto de un matrimonio forzado, se interpone entre los personajes con cuchillo en mano. Cuando Siegmund se hace con la espada, naturalmente clavada en el piano, Sieglinde degüella al chico y huye, como asesino, con su hermano y pareja, portando el hijo que engendra con éste en un revolcón sobre el piano. Ella en camisón, él en calzoncillos. En calzones muestra Herheim también en alguna ocasión a Wotan y sobre el piano, para dar continuidad a la Tetralogía alumbra al final de la representación Seglinde a Siegfried. Un nibelungo con el rostro de una de las caricaturas más conocidas de Wagner hace de matrona.

La parodia en la que Herheim convirtió la segunda entrega del Anillo le hace ser deudor ante la Deutsche Oper y su público de una Walküre que solo fue tal desde el punto de vista musical. Nina Stemme fue una Brünnhilde excepcional. El personaje forma parte del repertorio de la soprano sueca desde 2008 y aunque su perfil varía en cada producción, Stemme siempre le aporta la inocencia e intensidad dramática que rezuma Brünnhilde en Walküre, cuando aún no ha sido desposeída de su estatus de diosa. La noruega Lise Davidsen, premio Operalia de Plácido Domingo 2015, fue una sensacional Sieglinde y una vez gane su voz lírica todavía más dramatismo será una prometedora Brünnhilde. El estadounidense John Lundgren fue un Wotan sin halo e irregular, especialmente en el tercer acto. Más presente y precisa fue la mezzo Annika Schlicht en el papel de Fricka. La orquesta, dirigida por su titular, Donald Runnicles, se resintió de la larga pausa abierta por la Covid-19.