Spoleto: Una ópera de mujeres

05 / 07 / 2019 - Mauro MARIANI - Tiempo de lectura: 2 min

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Por segundo año consecutivo Spoleto se inauguró con una nueva ópera de la compositora Silvia Colasanti, 'Proserpine', con Disella Larusdottir y Sharon Carty como protagonistas © Festival del 2 Mondi
Por segundo año consecutivo Spoleto se inauguró con una nueva ópera de la compositora Silvia Colasanti, 'Proserpine', con Disella Larusdottir y Sharon Carty como protagonistas © Festival del 2 Mondi
Por segundo año consecutivo Spoleto se inauguró con una nueva ópera de la compositora Silvia Colasanti, 'Proserpine', con Disella Larusdottir y Sharon Carty como protagonistas © Festival del 2 Mondi

Festival dei 2 Mondi

Silvia Colasanti: PROSERPINE

Estreno absoluto

Disella Larusdottir, Sharon Carty, Anna Patalong, Silvia Regazzo, Gaia Petrone, Katarzyna Otczyk, Lorenzo Grante. Dirección: Pierre-Amdré Valade. Dirección de escena: Giorgio Ferrara. Teatro Nuovo, 30 de junio de 2019.

Por segundo año consecutivo el Festival de Spoleto se inauguró con la primera representación absoluta de una ópera corta (de poco más de una hora de duración) de Silvia Colasanti, que forma parte de un tríptico dedicado a los mitos de la antigüedad clásica. El argumento está inspirado en un drama en verso de Mary Shelley, con un libreto que hace lo posible por mantenerse fiel al original, manteniendo incluso la lengua inglesa. Proserpina es raptada por Plutón, dios de los infiernos, aunque esta incidencia violenta no está representada sino que es narrada por una mensajera. El centro del drama está constituido por la relación entre Proserpina y su madre, Ceres, que pasa del tiernísimo amor del principio a la desesperación de la madre por la pérdida de su hija, llegándose finalmente a la superación de la exclusiva dependencia recíproca entre ambas para llegarse al establecimiento de una relación más madura y abierta a otros aspectos de la vida. Todos los personajes de la ópera son femeninos y el elemento masculino, rudo y violento, tiene solo una brevísima aparición en la figura del demonio Ascalafo, cuando exige que Properpina sea devuelta a Plutón. Son, pues, dos mujeres las autoras de texto y música, así como todas las intérpretes, lo que se traduce en vibración de una delicadísima sensibilidad femenina.

"Esta 'Proserpine' tuvo una ejecución de gran calidad, condición básica para sacar a la luz su refinamiento musical y su sensibilidad expresiva"

Exquisito resulta el tratamiento de las voces, que tan pronto se expresan en una especie de recitar cantando como en emisiones vocales más amplias, que la propia autora califica de arias. Todo transcurre con fluidez y sin roturas violentas como si el drama fuese revivido en la memoria, con una gama de sentimientos muy vivos aún pero en los cuales el dramatismo aparece ya un tanto mitigado.

Esta Proserpine tuvo una ejecución de gran calidad, condición básica para sacar a la luz su refinamiento musical y su sensibilidad expresiva. La dirección musical de Pierre-André Valade fue atenta y precisa, sensible y refinada al propio tiempo. La soprano islandesa Diselle Larusdottir fue una espléndida protagonista, luciéndose también la mezzosoprano irlandesa Sharon Carty en el papel de Ceres, la madre. Irreprochables en sus respectivos cometidos Anna Patalong, Silvia Regazzo, Gaia Petrone,Katarzyna Otczyk y Lorenzo Grante.

Proserpine es una ópera de sentimientos y afectos, de sensaciones y presagios, y la acción está reducida al mínimo, razón por la cual la dirección escénica debe ser delicada y no invasora. El a lo que atuvo Giorgio Ferrara, dictando a los personajes movimientos mesurados pero intensos en concordancia con la música. Pareció, en cambio, excesivo el estetizante vestuario de Vincent Darré, con en particular unos tocados que decir que eran extraños es decir poco. El teatro estaba lleno y el éxito fue muy caluroso, resultado a decir verdad poco común en unaópera contemporánea.