Sevilla: Verdi conquista el Maestranza

20 / 03 / 2019 - Ismael G. CABRAL - Tiempo de lectura: 4 min

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© Teatro de La Maestranza / Guillermo MENDO
© Teatro de La Maestranza / Guillermo MENDO
© Teatro de La Maestranza / Guillermo MENDO

Teatro de La Maestranza

Giuseppe Verdi: IL TROVATORE

Piero Pretti, Angela Meade, Dmitry Lavrov, Agnieszka Rehlis, Romando dal Zovo, Carolina del Alba, Gerardo López. Dirección: Pedro Halffter. Dirección de escena: Stefano Vizioli. 20 de marzo de 2019.

Tenía especial significación esta noche de ópera en el Maestranza, toda vez que el director de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (ROSS) en estas funciones, Pedro Halffter, ya no ostenta la dirección artística del teatro, como tampoco de la orquesta. Puede que sean estas, y las de Andrea Chénier que se verán en junio, las últimas representaciones en las que se podrá ver en el podio sevillano al maestro madrileño. No debería ser así, pero ello dependerá de si su sucesor, Javier Menéndez, cuenta con él en el futuro.

Il Trovatore es uno de los títulos más populares de Verdi, y su programación obedece a la estrategia de plantear cada temporada una obra de gran tirón entre el público, lo que así quedó demostrado por la taquilla. Muchos elementos de excelencia deja la gestión de Halffter y, entre ellos, no está la selección de producciones, no al menos en sus últimos años de mandato. Este montaje de Trieste firmado por Stefano Vizioli tenía algo bueno, su vocación didáctica; la trama se seguía con facilidad. Y los escasos elementos escenográficos –fundamentalmente, una enorme escalera de forma triangular– se conjugaban con habilidad. No parecía iadecuado el concepto dramatúrgico a pesar de que resultara muy visto: una nueva puesta en escena tenebrista, como tantas otras de este título, con un exceso de paneles y con los cantantes interpretando a cortina caída; lo peor, sin una dirección de actores convincente, con todo muy envarado, rígido, tanto como el vestuario, por otra parte. Otra cosa –¡felizmente como siempre!– fue lo que sucedía en el foso, con una ROSS que volvía a demostrar lo bien que suena cuando Halffter se pone al frente.

Fue una interpretación de gran brillantez, de enorme lirismo y atrevimiento dramático, puede con cierto punto gótico, pero también personal, auténtica y llena de sabiduría en el manejo de los colores, las tensiones y los pasajes más neblinosos. A Angela Meade, en este teatro, se la ovacionó con su Anna Bolena hace dos temporadas, y volvía para ser Leonora mostrando su imponente capacidad de proyección, su sabiduría en el dominio de todos los registros y la naturalidad para modular su voz y adaptarse a la potencia de la orquesta; bordó su “Miserere”, que hubiera merecido unos elogios sobre la marcha más rotundos. Gustó, pero no arrebató el “Di quella pira” de Piero Pretti (Manrico), que cantó bien, con toda la pirotecnia del Do de pecho, pero con un timbre algo engolado, no especialmente atractivo. La Azucena de Agnieszka Rehlis lució una voz generosa y muy firme, consiguiendo llamar la atención, sobresalir y, lo mejor, que quedemos muy atentos a su carrera.

Con buen control del fiato pero algo menos fuerza en la proyección, el barítono Dmitry Lavrov salvó “Il balen del suo sorriso”. Estupendo nivel el de secundarios como Romano dal Zovo, Gerardo López y Carolina del Alba. Y ubicados en lo sobresaliente los miembros del Coro del Maestranza, consiguiendo que se olvidaran otras referencias al escucharles cantar el celebérrimo coro de gitanos “Vedi, le fosche”.