Sevilla: Piau, un repertorio a medida

30 / 03 / 2019 - Ismael G. CABRAL - Tiempo de lectura: 2 minutos

La soprano Sandrine Piau bordó un repertorio compuesto por arias de Händel © Festival de Música Antigua de Sevilla

36º Festival de Música Antigua de Sevilla

Concierto SANDRINE PIAU

Obras de Händel. Les Paladins. Dirección: Jérome Correas. Espacio Turina, 30 de marzo de 2019.

Era una de las grandes citas del 36º Festival de Música Antigua de Sevilla, una gira que tras recalar en España era captada por los responsables del certamen andaluz para dar ese puntito de lustre que solo pueden conferir los cantantes medianamente mediáticos. Y la soprano Sandrine Piau, con 30 años de carrera en el ámbito de la música barroca y clásica, es una de esas voces que concitan la atención de los aficionados.

Lástima que viniera acompañada por Les Paladins, el conjunto de Jérome Correas. Y no porque esta sea una formación mediocre; en muy alta consideración están todas sus aportaciones discográficas, sino porque en Sevilla, con un orgánico muy reducido, acompañó de forma espartana, cuando no rutinaria, la espectacular y seductora música de Händel. La cuerda sonó endeble, sin brillo, con dinámicas muy planas, solo Correas, desde el clave, elevó el nivel instrumental. Piau, una especialista en Händel, se mostró a otro nivel, tan alto que hizo que cuando esta tomaba el escenario, lo instrumental pasara a un segundo o tercer plano. Lo primero que hay que celebrar es una naturalidad que desarma, su ausencia de afectación, y un canto que contagió tal sencillez que parecía estar interpretando una música escrita para ella misma.

Desplegó un enorme gusto en arias como «Voglio amare», de Partenope, y supo mostrarse más autoritaria y majestuosa en «Ah! Mio cor», de Alcina. Claro que hubo bríos y un punto de virtuosa fogosidad en «Piangeró», de Giulio Cesare; o en la celebérrima «Tornari a vagheggiar», de Alcina. Especialmente singular resultó «Lascia che io pianga», de Rinaldo, ejecutada con una enorme solemnidad, más que con un exceso de dramatismo. Fue un placer seguir todo el catálogo de afectos desplegados por Piau con un repertorio que lleva defendiendo y haciendo suyo desde hace décadas.