Sevilla: Rara joya barroca

23 / 03 / 2019 - Ismael G. CABRAL - Tiempo de lectura: 4 min

Print Friendly, PDF & Email
© FMAS

Espacio Turina

Antonio Draghi: IL TERREMOTO

Festival de Música Antigua de Sevilla. Versión de concierto.

Léa Trommenschlager, Claire Lefilliâtre, Zachary Wilder, Pascal Bertin, Geoffroy Buffière, Victor Sicard, Anna Zawisza, Helena Poczykowska, Alexandra Rübner. Le Poème Harmonique. Dirección: Vincent Dumestre. 23 de marzo de 2019.

Hay recuperaciones y recuperaciones de repertorio. Y esta de Il Terremoto (1682), de Antonio Draghi, es de las segundas, es decir, de las que de verdad merecen la pena. Y es hasta cierto punto lógico que en el Festival de Música Antigua de Sevilla, que celebra este año su 36ª edición, se asista a puestas a punto mejores y peores. No se sabe cómo serán las 119 óperas que siguen enterradas del compositor de Rímini, pero podría sentenciarse que esta, sin duda, pone en muy buena estima el nombre del compositor en la actualidad. El evento se inauguró con esta recuperación operística en versión concierto pero con una delicadísima, mínima, teatralización, un certamen que no apostó por lo fácil para su puesta de largo. Sin embargo, al término de la audición, se pudo constatar que Vincent Dumestre y sus músicos deben meterse en el estudio para grabar esta ópera sacra cuanto antes, si es que no lo han hecho ya.

Se trata de una obra de gran inspiración, con momentos de enorme recogimiento y un melodismo muy hábil, siendo argumentalmente idónea para su escucha y atención en época de Cuaresma. El elenco vocal concitado, habituales de Le Poème Harmonique, ofreció una interpretación de enorme ductilidad a pesar de que, sí, el tono que domina la ópera es el del lamento comentado. Por eso el fraseo y el color que extrajo Dumestre de los músicos fue tan pertinente para comunicar la partitura, sin permitir un solo momento de decaimiento, con una continuidad ágil, muy lograda.

Cantó con gran arrobo y con una voz abrumadoramente bella la soprano Léa Trommenschlager, que encarnó a la Virgen María. Ejemplar en estilo, como todos, fue la muy dramática mezzo Claire Lefilliâtre (María Magdalena). El contratenor Riccardo Angelo Strano (Escriba) cantó con imaginación ornamental, aunque acusó alguna leve tirantez. El reducido coro adquirió más un papel de solista gracias a intervenciones como la de la soprano Anna Zawisza, a la que se querría escuchar en mayores empresas. Muy bien la actriz Alexandra Rübner, prologando la obra con un monólogo dramático de contundente expresividad.

Escuchado lo visto, sería estupendo que el Festival volviera a fichar al grupo en otra curiosidad de no excesivo coste, la ópera Caligula, de Giovanni Maria Pagliardi, de la que circula una preciosa edición audiovisual en versión escénica con marionetas.

El Festival continuará con su oferta hasta el 13 de abril.