Sevilla: La elegancia eterna del barroco

27 / 05 / 2019 - Ismael G. CABRAL - Tiempo de lectura: 2 minutos

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La mezzosoprano francesa ofreció una delicada y singular interpretación de obras de Rameau, Lully, Charpentier y Rebel © OBS

Espacio Turina

Concierto Saskia Salembier

Saskia Salembier, mezzosoprano. Obras de Lully, Rameau y otros. Orquesta Barroca de Sevilla. Dirección: Hugo Reyne. 18 de mayo de 2019.

Han sido pocas las ocasiones en las que la Orquesta Barroca de Sevilla (OBS) ha podido abordar la música francesa y, seguramente, sea esta la que más plenitud haya alcanzado. Fue gracias, además de a la total ductilidad de una formación que supo ofrecer todo un recital de sonido denso y compacto –en contraste a otros recitales con música italiana, de estética más ágil, cuando no áspera y vibrante–, a la batuta de enorme solvencia del director y flautista Hugo Reyne.

Éste ofreció unas lecturas llenas de dinámicas contrastantes y buen hacer en el fraseo de páginas de Charpentier, Lully y Rebel, de quien ofreció la singularísima Le Cahos, de su sinfonía Les élémens, auténtica música contemporánea de su época que la Barroca tradujo con todo tipo de recursos ornamentales. Pero fue la mezzo francesa Saskia Salembier la protagonista de un memorable concierto del que se recordarán instantes como la interpretación, casi detenida en el tiempo, de «Tristes apprêts», de Castor et Pollux de Rameu.

Puede que su voz no sea de gran proyección, y que fuera fácil oscurecerla, pero su instrumento, de enorme naturalidad, recorrió todos los afectos posibles (aquí como en las arias de Médée y Atys de los compositores anteriormente mencionados). Su medidísimo vibrato y la belleza del color cuando buscaba zonas más graves fue enormemente apreciado en la arrebatadora selección de Hyppolite et Aricie y Les Indies Galantes, nuevamente de Rameau. Por cierto, Reyne realizó reiterados gestos de reverencia a las partituras que interpretaba, un hermoso homenaje cada vez más poco habitual en un mundo clásico en el que priman los egos y menos el respeto a quienes brindaron su música a las generaciones posteriores.