Serena Sáenz y Carles Pachón, dos voces para el futuro

Barcelona

12 / 06 / 2021 - Antoni COLOMER - Tiempo de lectura: 2 min

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Serena Sáenz Serena Sáenz brilló en el Teatre Romea © Palau de la Música Catalana / Antoni BOFILL
Barcelona Rossini / operaactual.com Carles Pachón en pleno 'Largo al factotum' © BROF / Antoni BOFILL

Barcelona Rossini Opera Festival

Recital SERENA SÁENZ - CARLES PACHÓN

Obras de Rossini y Mozart. Serena Sáenz, soprano. Carles Pachón, barítono. Anna Crexells, piano. Teatre Romea, 11 de junio de 2021.

El Teatre Romea de Barcelona sigue albergando, durante estos días de junio, la primera edición del Barcelona Rossini Opera Festival impulsado por Òpera de Cambra de Barcelona y los Amics de l’Òpera de Sarrià. Dentro de su programación y más allá de los dos títulos operísticos programados,  L’occasione fa il ladro (ya reseñada en ÓPERA ACTUAL) y la próxima La scala di seta, uno de los platos fuertes era el recital titulado Rossiniana protagonizado por dos voces emergentes del panorama vocal catalán, la soprano Serena Sáenz y el barítono Carles Pachón. Precisamente, hace unos días se anunciaba la presencia de ambos en la próxima temporada de la Staatsoper Unter den Linden de Berlín, detalle que no hace más que subrayar la calidad y proyección de estos jóvenes cantantes. Calidad y proyección que se pusieron de manifiesto, de nuevo, en este recital.

Acompañados por la experta Anna Crexells al piano, Sáenz y Pachón desgranaron un programa que, a parte de dúos y arias rossinianas, incluyó varios números de Le nozze di Figaro, de Mozart. La primera intervención corrió a cargo de Serena Sáenz, quien regaló una impecable versión de la «Canzonetta Spagnuola» de Rossini. Exhibiendo el bello timbre que la caracteriza y una nítida dicción, resolvió con gracia y eficacia las agilidades para, acto seguido, brillar junto a Pachón en una deliciosa versión de «La serenata» perteneciente a las Soirées musicales.

Aunque inicialmente estaba previsto que Sáenz interpretase «Bel raggio lusinghier» de Semiramide, finalmente esta escena fue sustituida por la de Fiorilla en Il Turco in Italia «I vostri cenci vi mando… Squallida veste e bruna». Aunque este rol encaja mejor con las características vocales actuales de la joven soprano que el de Semiramide, su interpretación se vio perjudicada por un exceso de oppure, variaciones en la zona aguda y notas sobreagudas, especialmente en la parte final, que distorsionaron la estructura de la pieza y perjudicaron innecesariamente la resolución vocal. Un pecado de juventud que la soprano debe evitar, pues posee cualidades vocales e interpretativas a mansalva. Prueba de ello fue la ensoñadora versión que ofreció de «Deh vieni, non tardar» del Figaro mozartiano en la que, sin artificios de ningún tipo, consiguió efectos tímbricos de gran belleza.

"El recital dejó la agradable sensación de ser testigos privilegiados de los albores de las carreras de dos cantantes con un futuro más que prometedor"

Concluyó su actuación con dos fragmentos de la Rosina de Il barbiere di Siviglia. Pese a reincidir en cierto exceso de ornamento, su interpretación de «Una voce poco fa» fue más equilibrada, con un recitativo y andante elegantes y expresivos, en la línea del dúo «Dunque io son» con Figaro, que cerró la velada.

El barítono Carlos Pachón, por su parte, está experimentando un crecimiento espectacular y se mostró en todo momento en una forma vocal exultante. Desde las iniciales «Canzonetta» y «Serenata» su timbre lírico, carnoso y brillante corrió con gran autoridad por la sala del Romea. Además, con «Alle voci della gloria», pieza más asociada a la cuerda de bass bariton, demostró una fluidez y precisión en la coloratura de muchos quilates y, en el dúo de La scala di seta, total empatía estilística con el universo rossiniano así como saber hacer escénico.

Entre sus intervenciones, destacar dos de las arias más emblemáticas del repertorio de barítono lírico del universo buffo. Sus características vocales actuales se adaptan como un guante al «Largo al factotum», cavatina que cantó con personalidad y medios apabullantes. En «Hai già vinta la causa», aria del Conte di Almaviva del Figaro mozartiano, brilló en todas las facetas resolviendo con suficiencia los difíciles recovecos técnicos de la parte final. El recital acabó con largos aplausos y dejó la agradable sensación de ser testigos privilegiados de los albores de las carreras de dos cantantes con un futuro más que prometedor.