CRÍTICAS
NACIONAL
Segunda hornada ‘verista’ en el Liceu
Barcelona
Gran Teatre del Liceu
Mascagni: CAVALLERIA RUSTICANA / Leoncavallo: PAGLIACCI
Cav: Oksana Dyka, Teodor Ilincai, Àngel Òdena. Pag: Alexandra Kurzak / Dinara Alieva, Marcelo Álvarez, Àngel Òdena, Manel Esteve. Dirección: Henrik Nánási. Dirección de escena: Damiano Michieletto. 7 y 10 de diciembre de 2019
Más pan para Cavalleria y nuevo elenco para una función de Pagliacci en la propuesta alternativa del díptico verista por antonomasia en el Gran Teatre del Liceu. En la ópera de Mascagni defendió con arrojo el papel de Turiddu un Teodor Ilincai que superó anteriores apariciones liceístas con un fraseo quizá un tanto convencional, pero con un resonante agudo Tuvo a su lado a la potente emisión de Oksana Dyka, también dominante en el registro superior, aun al precio de alguna ocasional estridencia. Tercero en discordia, un poderoso Alfio en la persona de Àngel Òdena, un poco estentóreo en su línea habitual, pero dando el tipo en todo momento. Todos ellos dieron contenido a la acción dramática y sortearon con acierto las añagazas vocales de unas tesituras no aptas para cantantes de medio pelo. Si el tenor mostró soltura en el gesto y gallardía en la emisión no se quedó atrás la soprano, firme en el agudo y muy motivada en la peripecia escénica. La arrogancia canora del barítono cerraría una batería vocal de mucho peso.
Repetía en Pagliacci su interpretación del primer día Alexandra Kurzak, lo que centraba el interés principal del reparto alternativo en la reaparición del tenor argentino Marcelo Álvarez, ausente en las temporadas liceístas desde la del 2004-2005, cuando debutó aquí con Rigoletto. En buena forma vocal, si el centro de la voz parece ahora menos rozagante no se ve por ello afectado el registro agudo, seguro y generoso. Puede añadirse aquí, por cierto, que su labor como actor fue impecable.
Àngel Òdena dio vida a un inquietante Tonio y fue aplaudido con fuerza en el Prólogo, ejecutado con unas puntature un tanto exhibicionistas, pero con un fraseo de gran expresividad en el que supo, con mucho talento, superar una momentánea vacilación por un error de letra. Manel Esteve aportó un óptimo resultado a su interpretación del Silvio, superando claramente lo ofrecido por su colega del primer reparto. Se aplaudió poco en la función del día 7, estreno del segundo reparto, pero ya es sabido que ello suele decir más del público de ese día que de los más o menos aplaudidos intérpretes. Una función muy estimable, en cualquier caso.
En la función del día 10, tampoco muy feliz en cuanto a aplausos, los cambios en el reparto alternativo fueron los de la soprano de Azerbaiyán Dinara Alieva en Pagliacci, quien presentó una Nedda exquisita, mientras que en Cavalleria la mezzo María Luisa Corbacho interpretaba una adecuada Mamma Lucia.
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