Seducción y repulsión en la 'Salome' de Barrie Kosky

Roma

12 / 03 / 2024 - Mauro MARIANI - Tiempo de lectura: 3 min

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strauss roma John Baszak (Herode) y Lise Lindstrom (Salome) © Opera di Roma / Fabrizio SANSONI
strauss roma Nicholas Brownlee (Jochanaan ) y Lise Lindstrom (Salome) © Opera di Roma / Fabrizio SANSONI
strauss roma Lise Lindstrom como Salome © Opera di Roma / Fabrizio SANSONI

Teatro dell'Opera di Roma

Strauss: SALOME

Nueva producción

Lise Lindstrom, Katarina Dalayman, Nicholas Brownlee, John Daszak, Joel Prieto. Dirección musical: Marc Albrecht. Dirección de escena: Barrie Kosky. 7 de marzo de 2024.

En la puesta en escena de Salome representada en la Opera de Roma, Barie Kosky se elimina tanto el viejo kitsch bíblico como las discutibles intervenciones invasoras de muchos registas actuales. Le basta un escenario totalmente vacío, un sencillo vestuario de época moderna (mediados del siglo XX) y el círculo de luz de un pequeño faro que distinguirá siempre a Salome y a quien venga a su encuentro. Con estos escasos medios realiza un espectáculo dramático y cercano, centrado en el análisis de la psiquis de la protagonista, iluminada por el detalle en el texto, al tiempo mesurado y fuerte.

Salome no es para Kosky un ser monstruoso o demoníaco, sino una mujer que experimenta pulsiones eróticas y no las esconde, dice lo que piensa y hace lo que quiere; sin edad, acostumbrada a utilizar prendas de las divas del cine e incluso indumentos juveniles. Jochanaan aquí no es un profeta encerrado en la coraza del dogmatismo de sus anatemas, sino un ser más humano. Los dos principales protagonistas parecen vivir en mundos distintos e incomunicables, pero Kosky les encierra en el círculo de luz y señala empatía entre ellos. Salome acaricia y abraza al Bautista y él la ciñe en sus brazos antes de rechazarla. Amor y odio, atracción y repulsión se enlazan inextricablemente en una amalgama mortal.

Lise Lindstrom, que recientemente cantó el rol en Valencia (ver crítica en este enlace), se adapta perfectamente a la compleja personalidad de Salome con una voz capaz de una infinita gama de matices y variedad de acentos y poco importa que la seguridad de los agudos no se vea completada con un registro grave más compacto. Dice, además, muy bien el texto. El bajo-barítono Nicholas Brownlee ofrece una voz potente pero bien modulada en un profeta menos vocinglero de lo que habitualmente se escucha.

John Daszak y Katarina Dalayman encarnan a la pareja real que forman Herodes y Herodias, arrogante él con una mezcla de debilidad y aprensión y la reina a una mujer tan burguesa como litigiosa. Joel Prieto se atiene perfectamente a la figura del espontáneo y apasionado Narraboth y los secundarios, siempre sorprendidos por una atmósfera oscura, son prácticamente invisibles y solo son identificables por sus voces.

En esta nueva propuesta desaparece también la danza de los siete velos, y mientras se escucha la sensual música creada para esta escena, Salome juega con una pelambre que podría recordar la historia de Sansón y Dalila con una alusión a la fuerza viril que ella rechaza y elimina. Tensa, áspera y violenta, pero también mórbida y sensual, la dirección musical de Marc Albrecht, que no ve en la mágica orquestación straussiana un fin en sí mismo, destacó su extraordinaria intensidad expresiva.  * Mauro MARIANI, corresponsal en Roma de ÓPPERA ACTUAL