Sara Blanch y un Rossini triunfal

Bad Wildbad

23 / 07 / 2022 - Aleix PALAU - Tiempo de lectura: 4 min

Print Friendly, PDF & Email
adina-operaactual-wildbad-rossini-1.jpg Sara Blanch como Adina © Rossini in Wildbad / Patrick PFEIFFER
adina-operaactual-wildbad-rossini-1.jpg Una escena del montaje de 'Adina' de Jochen Schönleber © Rossini in Wildbad / Patrick PFEIFFER
adina-operaactual-wildbad-rossini-1.jpg Una escena del montaje de 'Adina' de Jochen Schönleber © Rossini in Wildbad / Patrick PFEIFFER

Festival Rossini in Wildbad

Rossini: ADINA

Sara Blanch, Emmanuel Franco, César Arrieta, Shi Zong, Aaron Godfrey-Mayes. Dirección musical: Luciano Acocella. Dirección escénica: Jochen Schönleber. 22 de julio de 2022.

Entre las múltiples rarezas del amplísimo y concentrado catálogo operístico de Giocchino Rossini, destaca esta farsa en un acto Adina. Escrita para el Teatro São Carlos de Lisboa en 1818, no se estrenó en la ciudad atlántica hasta 1826. De su aproximadamente hora y media de duración, solo tres números fueron escritos originalmente por Rossini, confiriendo el de Pésaro el resto a sus colaboradores y reciclando música de otras óperas, como Sigismondo. El resultado, sin embargo, es de una gran riqueza musical y orquestal. A diferencia de las farsas de juventud escritas para Venecia, como L’inganno felice o L’occasione fa il ladro, aquí Rossini buscó mayor sonoridad en la orquesta y dotó el título de una majestuosidad que no existe en las mencionadas. Además, seguramente esta es la única ópera que el compositor nunca llegó a ver representada en vida, ya que Rossini no viajó a Lisboa para el estreno y nunca volvió a representarse hasta los años 60 del siglo XX. La temática recupera temas de amores y desamores en un serrallo y ha sido representada en el precioso Königliches Kurtheater de Bad Wildbad (Alemania) en el marco del Festival Rossini in Wildbad. Una sala que es una auténtica joya y que tiene capacidad para solo 200 personas.

Espléndida resultó la dirección de Luciano Acocella al frente de la Orquesta y el coro –solo con sección masculina– de la Filarmónica de Cracovia, formaciones residentes del festival. La propuesta escénica, firmada por Jochen Schönleber, director del Rossini in Wildbad, de gran simplicidad pero inteligente realización, transportaba la acción a una dictadura islámica que bien podía parecer alguna de las ya caídas en Libia o Irak.

"La soprano tarraconense mostró un centro carnoso y una flexibilidad marca de la casa ya en la cavatina de salida para terminar con la pirotecnia de alto nivel del rondó final"

Sara Blanch ha encabezado el reparto con una Adina hiperdotada de facultades: nadie le hace sombra hoy en este repertorio, que aborda con una naturalidad pasmosa y al que confiere un entramado de variaciones y recursos vocales verdaderamente impresionantes. La soprano tarraconense, Premio ÓPERA ACTUAL 2016, mostró un centro carnoso y una flexibilidad marca de la casa ya en la cavatina de salida para terminar con la pirotecnia de alto nivel del rondó final. A gran altura estuvo Il califo del barítono mexicano Emmanuel Franco, de timbre sonoro y habilidades tanto en la parte actoral como en el temido sillabato rossinano, que domina a la perfección. El tenor venezolano César Arrieta fue Selimo, una voz portentosa y musical, con notable presencia escénica, y que conectó a la primera tanto con la cantante catalana como con el entregado público de Wildbad. Completó el reparto el más que correcto Mustafà del bajo Shi Zong y el Alì del joven tenor inglés Aaron Godfrey-Mayes.

Este último, una voz importante que merece la pena no perder de vista, actuó becado por la Akademie BelCanto del Festival que dirige el legendario tenor argentino Raúl Giménez en Wildbad desde hace 20 años. Los alumnos de la presente edición ofrecieron un concierto de clausura de la Akademie el 20 de julio. Entre ellos, además de Godfrey-Mayes, cabe destacar al también tenor Manuel Amati, al bajo-barítono Jusung Gabriel Park y a las sopranos Ida Antola y la valenciana Blanca Vázquez, quienes interpretaron fragmentos operísticos de Mozart y Rossini. Del dedicatorio del festival, merece mención especial la ejecución de los dos finales de Tancredi. Los acompañó brillantemente al piano –y a última hora debido a indisposición del pianista de la Akademie– el maestro Paolo Raffo. ¡Bravi!  * Aleix PALAU, crítico de ÓPERA ACTUAL