San Petersburgo: Ópera con Winchester

10 / 09 / 2019 - Elena KOLESNIKOVA - Tiempo de lectura: 2 min

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Maria Bayankina como Minnie, el personaje protagonista © Teatro Mariinsky / Valentin BARANOVSKY
Nikolai Kamensky como José Castro y Akhmed Agadi como Dick Johnson © Teatro Mariinsky / Valentin BARANOVSKY
Una escena del montaje de Arnaud Bernard de 'La Fanciulla del West' © Teatro Mariinsky / Valentin BARANOVSKY

Teatro Mariïnsky

Puccini: LA FANCIULLA DEL WEST

Maria Bayankina, Kirill Djarovin, Ajmed Agadí. Dirección: Valery Gergiev. Dirección de escena: Arnaud Bernard. 8 de septiembre de 2019

 

La obra pucciniana más feminista tardó nada menos de 109 años en llegar al escenario de Mariïnsky: la producción fue estrenada en el marco del Festival de las Estrellas de Noches Blancas el pasado verano y promete quedarse en el repertorio de la casa de la ópera petersburguesa por un largo tiempo.

La orquesta del coliseo ruso estuvo bajo la batuta de un Valery Gergiev muy atento a los cantantes y detallista en la lectura de la partitura, quien supo sacar partido de la obra más sutil del verismo. La idea paradójica de Puccini –utilizar el formato de orquesta del Anillo wagneriano para conseguir una sonoridad impresionista– tuvo en esta velada un resultado fascinante. La interminable variedad de timbres y de pianos y pianísimos contrastaba con la potencia del noble y homogéneo tutti. La continuidad del fraseo y un rubato orgánico permitieron crear un flujo de energía que daba forma y movimiento al espectáculo.

"María Bayankina mostró un dominio absoluto de su voz, pasando del 'dolce amororso' de los dúos con el tenor al dramatismo extremo del final, sin perder la elegancia del fraseo"

Otro eje de la obra lo constituye el papel de protagonista, Minnie, que requiere de la intérprete mucha presencia artística y una voz amplia, facultades que de sobra posee la soprano María Bayankina. Con la Biblia en las manos, o mucho más a menudo, armada con un Winchester, la joven y atractiva propietaria del salón pone orden entre los buscadores de oro y lucha por su amor. Se trata de otra mujer fuerte como en el caso de Tosca, Liù y Lauretta. La soprano rusa mostró un dominio absoluto de su voz, pasando del dolce amororso de los dúos con el tenor al dramatismo extremo del final, sin perder la elegancia del fraseo y con un legato perfecto.

Lamentablemente, el tenor Ajmed Agadí, en el dificilísimo papel de Dick Johnson, no estuvo a la altura de sus compañeros: su voz opaca, de emisión tensa y agudos forzados, contrastaba con la elegancia de fraseo y el hermoso timbre del barítono dramático Kirill Gzarovin (Jack Rance, el sheriff).

La puesta en escena de Arnaud Bernard, que se encarga también de la escenografía y de la iluminación, resulta muy eficaz y atractiva, especialmente atenta al seguimiento de los movimientos de los artistas. Autoproclamado seguidor del “método cinematográfico”, sabe crear con clase el ambiente de un auténtico western. Muy loable el trabajo minucioso y de exquisito gusto de Marianna Stranska, responsable de vestuario, que da el punto necesario a esta cuidadosa e inspirada producción, muy fiel al estilo pucciniano.