'Samson et Dalila' en versión bíblica

Berlín

09 / 12 / 2019 - Cocó RODEMANN - Tiempo de lectura: 3 min

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Samson Elina Garanca y Brandon Jovanovich interpretaron fantásticamente a los dos protagonistas © Berlin Staatsoper / Matthias BAUS
Samson Una imagen de la producción del director de cine Damián Szifron, ambientada en tiempos bíblicos © Berlin Staatsoper / Matthias BAUS
Samson Una imagen de la producción del director de cine Damián Szifron, ambientada en tiempos bíblicos © Berlin Staatsoper / Matthias BAUS

Staatsoper unter den Linden

Saint-Saëns: SAMSON ET DALILA

Nueva producción

Elina Garanca, Brandon Jovanovich, Michael Volle, Kwangchul Youn, Wolfganf Schöne. Dirección: Daniel Barenboim. Dirección de escena: Damián Szifron. 27 de noviembre de 2019.

Placer a los ojos y elixir para los oídos. El debut en el mundo de la ópera del director de cine argentino Damián Szifron, autor de la muy premiada Relatos Salvajes, no podía haber estado mejor apuntalado. “El maestro Barenboim ha visto la película cuatro veces, una de ellas con Plácido Domingo. Le gustó tanto hace ya cuatro años, que me llamó para proponerme hacer algo juntos.  Evidentemente dije sí, aunque entonces no se habló de ningún título”, declaró Szifron a ÓPERA ACTUAL.

"El título elegido por Szifron fue 'Sansón y Dalila', una ópera romántica con grandes coros y llena de acción. Literatura, música y danza para un puesta en escena que resultó rabiosamente cinematográfica"

El título elegido fue Sansón y Dalila, una ópera romántica con grandes coros y llena de emoción. Literatura, música y danza para un puesta en escena que resultó rabiosamente cinematográfica. Szifron no se planteó otro desafío que presentar los personajes protagonistas como son o como fueron y en eso radicó su éxito, en hacer un clásico en tiempos postmodernos, en su humildad como novel y generosidad con la música y el libreto.

Todo en la producción concuerda. No hay cabos sueltos. Es un paseo en el tiempo, íntimo, sugerente y teatral, como la iluminación de Olaf Freese. La trama transcurre en algún lugar del desierto y en una época anterior a Cristo, como en el Antiguo Testamento. El vestuario está perfectamente asociado el sufrimiento del pueblo hebreo y a la dominación de los fariseos. Samson y Dalila –él judío, ella farisea– alimentan su relación subversiva a escondidas de sus pueblos, en una cueva situada en una cima rocosa. Allí, tras comprobar Dalila que su poder sobre Samson no es tan fuerte como la lealtad de éste para con su pueblo, le seduce para averiguar su secreto.

Con Elina Garanča como Dalila y Brandon Jovanovich como Samson, el regista argentino contó con dos cantantes de primerísima fila que también estaban dispuestos a correr el riesgo de actuar. Garanča entona el famoso dúo “Mon coeur  s’ouvre à ta voix» tumbada de espaldas, en un gesto de sumisión a la escena. Le ayudó Jovanovich poniéndole el brazo bajo el cuello. Es el momento de unión de los amantes, una escena de exquisita delicadeza en la que Jovanovich va recorriendo el cuerpo de su amada a besos mientras ella se dirige al clímax melódico, saltado del la bemol a sol bemol. La Staatskapelle y Barenboim recubrieron la intimidad de la pareja con un manto melódico maravilloso.

La escenografía en el tercer y último acto es fascinante, un cóctel en el que se mezclan todas las artes escénicas. Samson recupera su fuerza a las puertas de la muerte para sembrar la destrucción de dominadores y sometidos. Es Hércules. Porque para Szifron, muy interesados en el perfil psicológico de los personajes, Samson y Dalila no es una historia de amor sino sobre la represión del amor y la lucha entre un hombre y una mujer igualmente fuertes en una sociedad patriarcal y un pueblo oprimido que se resiste a la asimilación.

La comunicación entre foso y escena fue total, un conjunto perfecto. No hubo exhibicionismo vocal. Todos ellos, igual que Michael Volle como Sumo Sacerdote, Kwangchul Youn como Abimelech o Wolfgang  Schöne como Viejo Hebreo, demostraron que la fuerza y la maestría está en la precisión.