Salzburgo: Porpora se reencuentra con Händel

11 / 06 / 2019 - Albert GARRIGA - Tiempo de lectura: 4 minutos

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El Festival de Salzburgo programó una propuesta de la ópera de Porpora con las voces de Yuriy Mynenki, Julia Lezhneva y Max Emanuel Cencic en los papeles protagonistas © Salzburger Pfingstfestspiele / Marco BORRELLI
El Festival de Salzburgo programó una propuesta de la ópera de Porpora con las voces de Yuriy Mynenki, Julia Lezhneva y Max Emanuel Cencic en los papeles protagonistas © Salzburger Pfingstfestspiele / Marco BORRELLI
El Festival de Salzburgo programó una propuesta de la ópera de Porpora con las voces de Yuriy Mynenki, Julia Lezhneva y Max Emanuel Cencic en los papeles protagonistas © Salzburger Pfingstfestspiele / Marco BORRELLI
El Festival de Salzburgo programó una propuesta de la ópera de Porpora con las voces de Yuriy Mynenki, Julia Lezhneva y Max Emanuel Cencic en los papeles protagonistas © Salzburger Pfingstfestspiele / Marco BORRELLI
El Festival de Salzburgo programó una propuesta de la ópera de Porpora con las voces de Yuriy Mynenki, Julia Lezhneva y Max Emanuel Cencic en los papeles protagonistas © Salzburger Pfingstfestspiele / Marco BORRELLI

Festival de Pentecostés de Salzburgo

Porpora: POLIFEMO

Versión semiescenificada

Yuriy Mynenki, Julia Lezhneva, Max Emanuel Cencic, Pavel Kudinov, Sonja Runje, Dilyara Idrisova. Dirección: Geoge Petrou. Dirección de escena: Max Emanuel Cencic. 8 de junio de 2019.

El Festival de Pentecostés de Salzburgo que capitanea la todopoderosa mezzosoprano romana Cecilia Bartoli desde hace ocho años y que acaba de prolongar su contrato hasta 2026, se organizó este año bajo el epígrafe Voces celestiales. Voces de los antiguos castrati, aquí representados por lo bueno y mejor de los contratenores más destacados del momento. Por ello, su directora artística y con la complicidad de Max Emanuel Cencic quisieron programar el maravilloso Polifemo del compositor napolitano Nicola Porpora, muy popular en la época, por haber sido estrenada, nada más y nada menos, que por Farinelli. De hecho, Porpora, escasamente representado hoy en día, fue uno de les compositores que gozó de más fama en su época, eterno rival de Händel y Hasse, hizo que le contrataran en la Opera of the Nobility como punto de rivalidad a la Royal Academy que dirigía entonces Händel.

Polifemo se estrenó en Londres en 1735, dos semanas y media antes de la Alcina de Händel y ello aconteció en una auténtica lucha de adeptos; nada semejante se había vuelto a producir hasta ahora en Salzburgo. Y el resultado no podía ser más feliz. Anunciada como ópera semiescenificada, la verdad que a saber si contagiados por el mágico emplazamiento de la Felsenreitschule, pero la simplicidad de la propuesta de Cencic llenó escénicamente por completo el mito del cíclope. Y es que, en muchas ocasiones, menos es más. Incluso el músico croata se tomó alguna jocosa licencia como ese Ulisse a lo Jack Sparrow, pero todo funcionó a las mil maravillas, con un insinuante juego de luces y una simple y eficaz escenografía.

George Petrou condujo con energía, a la vez que cuidado, la eficiente Armonia Atenea, llevando a buen puerto la difícil partitura, a pesar de algunos desajustes entre foso y escenario, que desdibujaron tímidamente, una dirección en líneas generales eficaz.

© SF / Marco BORRELLI

Max Emanuel Cencic como Ulises junto a la calipso de Sonja Runje

Del elenco la gran triunfadora fue la soprano rusa Julia Lezhneva como la ninfa Galatea, gracias a un instrumento de estremecedora belleza, bien proyectado y una técnica sin igual. Gustó mucho en «Se al campo e al rio soggiorna», donde dejó claro que eso iba en serio, para concluir el primer acto con el aria «Ascoltar no, non ti voglio», de manera espectacular. Pero para espectacularidad el aria de remplazo (o de baúl) –tan común en la época– «Come nave in mezzo all’onde», sacada de Siface de Porpora, puro artificio, donde despertó el mayor entusiasmo del público.

A su lado, el contratenor ucraniano Yuriy Mynenko (Aci) estuvo a la altura de su compañera, gracias también a un timbre de redonda belleza, depurada técnica y excelente proyección. Tuvo sus grandes momentos en «Dolci, fresche aurette grate», en «Nell’attendere il mio bene» o en la célebre «Alto Giove», pero anduvo algo frío y escaso de musicalidad. Además, pasó algún escollo en el duetto «Placidetti zeffiretti» con Galatea. El contratenor todoterreno Max Emanuel Cencic gustó mucho como Ulisse por esa refinada musicalidad que le caracteriza y que hace que sus intervenciones produzcan puntos de gran emoción. Si bien el instrumento no es tan espectacular, el fraseo y el control técnico son de gran finesse demostrando gran sapiencia en «Fortunato pecorelle». Pavel Kudinov (Polifemo) aportó rotundidad vocal, junto a Sonja Runje (Calipso) y Dilyara Idrisova (Nerea) que cerraron un equipo vocal de gran calidad.