‘Salomé’ con potencia y en francés

Metz

08 / 04 / 2024 - Jaume ESTAPÀ - Tiempo de lectura: 3 min

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salome metz 'Salomé', cantada en francés, en la Opéra Metz © Opéra Metz

Opéra Théâtre - Eurométropole

Strauss: SALOMÉ

Nueva producción. Versión en francés

Hedvig Haugerud, Milen Bozhkov, Julie Robard-Gendre, Pierre-Yves Pruvot, Sébastien Droy, Paul Gaugier, Éric Huchet, Frédéric Diquero, François Almuzara, Louis Morvan y otros. Dirección musical: Lena-Lisa Wüstendörfer. Dirección de escena: Joël Lauwers. 5 de abril 2024.

Según explicó el director de escena, en un principio Richard Strauss quiso que los personajes de su Salome, estrenada con libreto en alemán, hablasen en francés. El productor del espectáculo le aconsejó la traducción germana dado que la obra iba a estrenarse en Dresde. El compositor obtemperó. Esta simple información aumentó la curiosidad que presentaba la nueva producción de la Ópera de Metz., que redescubría la fascinante obra maestra straussiana cantada en francés. En conjunto, la prosodia de este idioma suavizó considerablemente los textos; fue tal vez por esta razón que el regista Joël Lauwers pidió a los cantantes, con la venia y aun el apoyo de Lena-Lisa Wüstendörfer desde el podio, forzar la potencia canora en todo momento. Y así lo hicieron foso y escenario.

El resultado, por estridente, causó un continuo y agradable malestar teniendo en cuenta que la orquesta estaba reforzada —metal y percusión— en los palcos de proscenio, que la sala de Metz no es muy grande y su acústica es perfecta, ya que sus paredes ni absorben ni repercuten el sonido. Helmut Stümer dispuso una fabulosa escenografía más afín a un club de fumadores de habanos que a la fortaleza de Maqueronte, lugar donde el libreto había situado la acción. Ello condicionó asimismo la iluminación —espléndido trabajo de Patrice Willaume—, el vestuario de Corina Grämoştean mayormente actual, con privilegio de los tonos oscuros, y con todo ello, las opciones dramáticas.

"Hedvig Haugerud, que cantaba Salome por primera vez, perdonó las faltas de su trabajo, con su generosidad, fuerza, dinamismo en escena y entrega"

Una entre mil: el personaje de Jochanaan, vivo y muerto, anduvo por el escenario como Pedro por su casa. Otra: la danza de los siete velos fue coreografiada en forma de bolero-mambo y bailada por todo el mundo presente, incluyendo el propio Jochanaan y los cinco judíos malhumorados un momento antes. El director de escena borró por supuesto, todo cuanto olía a orientalismo y pasó por alto las indicaciones del libreto sobre quiénes debían figurar en el escenario en tal o cual ocasión. En una palabra, el director de escena focalizó el relato hacia una visión subjetiva, atemporal y violenta de una casi niña, enferma y mimada en exceso; fuerza es reconocer que venció en su empeño. El conjunto de personajes en frecuente ebullición, la fuerza del canto, la potencia de la música instrumental y la calidad intrínseca de la misma, crearon momentos de vorágine dramática que envolvieron a los presentes en un caos perfectamente organizado.

Hedvig Haugerud cantaba Salomé por vez primera; séanle perdonadas todas y cuantas faltas se hayan podido anotar en su trabajo, porque su generosidad, su fuerza, su dinamismo y entrega en escena, en suma, fue total. Se puede dudar incluso de que la soprano tenga la energía para repetir lo que hizo en la que vivió en su debut. Tanto fue así que Milen Bozhkov —Hérode de bello timbre y fuerte capacidad pulmonar— se las vio y se las deseó para estar a la altura, cosa que ni siquiera intentó Julie RobardGendre a pesar de haber dado una versión muy correcta, perfectamente elegante y académica de Hérodias. PierreYves Pruvot fue un Jochanaan vocalmente de campeonato, puesto que mantuvo sin esfuerzo aparente la réplica con la protagonista, con idéntico entusiasmo vocal y con igual generosidad; si desde el punto de vista dramático se le pidió todo y más, consiguió mostrarse indulgente para con Salomé y, más difícil todavía, acogió en sus bazos consoladores a la pecadora Hérodias.

Los líricos decires de Sébastien Droy —los únicos en el escenario en esta ocasión— caracterizaron el amor profundo y secreto del militar Narraboth para con la protagonista. El público aplaudió con fuerza a los cinco judíos por su escena de cómica confusión, cincelada con primor: Paul Gaugier, Éric Huchet, Frédéric Diquero, François Almuzara y Louis Morvan.  * Jaume ESTAPÀ, corresponsal en Francia de ÓPERA ACTUAL