Un emotivo, y más que digno, ¡hasta la próxima!

A Coruña

18 / 12 / 2023 - José Luis JIMÉNEZ - Tiempo de lectura: 3 min

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Texto alternativo Miren Urbieta-Vega en la gala de clausura de A Coruña © Amigos de la Ópera de A Coruña / Alfonso REGO
coruña gala Marina Monzó, acompañada por Orquesta Sinfónica de Galicia con José Miguel Pérez-Sierra a la batuta © Amigos de la Ópera de A Coruña / Alfonso REGO

Amigos de la Ópera de A Coruña

Gala MARINA MONZÓ y MIREN URBIETA-VEGA

Clausura de la temporada

Obras de Verdi, Puccini, Gounod, Bellini, Rossini, Giménez, Chaikovsky, Fauré, Charpentier, Bernstein, Catalani, De Curtis. Orquesta Sinfónica de Galicia. Dirección: José Miguel Pérez-Sierra. Teatro Colón, 15 de diciembre de 2023.

Las cancelaciones son una eventualidad intrínseca a la actividad lírica. Los artistas no son máquinas y, en ocasiones, la enfermedad les impide cumplir con sus compromisos. A 48 horas de su gran gala cierre de temporada, a los Amigos de la Ópera de A Coruña se les caía del cartel la soprano rusa Aida Garifullina por motivos médicos. Y con tanta urgencia como escaso margen de maniobra hubieron de buscar una alternativa que permitiera mantener el concierto. La coyuntura era endiablada, ya que el programa previamente ensayado por la orquesta, y bajo la dirección del principal director invitado del ciclo, José Miguel Pérez-Sierra, no se podía alterar. Se optó por una apuesta doble con acento español: las sopranos Marina Monzó y Miren Urbieta-Vega, que se repartirían las piezas ya previstas. Cabe reconocer que el resultado final fue más que digno y brindó momentos de gran nivel. Resulta incluso hasta excesivamente severo aplicar un juicio crítico a dos artistas que asumen circunstancias tan particulares con el único afán de auxiliar a una asociación lírica en apuros.

"Marina Monzó ha ganado cuerpo en el instrumento, cada vez más lírico, en el que mantiene no solo un timbre hermoso y un agudo brillante, sino una coloratura precisa y ágil"

A Marina Monzó, Premio ÓPERA ACTUAL 2022, no se la escuchaba en A Coruña desde 2017, cuando se presentó como Oscar de Un ballo in maschera. La soprano ahora ha ganado cuerpo en el instrumento, cada vez más lírico, en el que mantiene no solo un timbre hermoso y un agudo brillante, sino una coloratura precisa y ágil. Su carta de presentación fue el aria inicial de Julieta, y destacó no solo por su interpretación, sino por su desenvoltura escénica y su capacidad de comunicación con el público. Protagonizó el primer gran momento de la velada con «Me llaman la primorosa«, una interpretación redonda de una soprano que justifica su proyección internacional. El «I feel pretty» de Bernstein se mostró demasiado grave para su instrumento, quizás la página menos lucida. Pero se atrevió incluso con la nana de María de Mazeppa, un debut en ruso que preparó horas antes con uno de los músicos de la Sinfónica, de nacionalidad eslava.

Miren Urbieta-Vega asumió las páginas más líricas del programa, y en algunas de ellas se evidenció que no forman parte de su repertorio habitual —necesitó acompañarse de partitura—, aunque no por ello estuvieron mal cantadas, ni mucho menos. La soprano, lírica pura, posee un timbre muy personal, levemente oscuro, y una emisión controlada y firme. Elegante y musical en el canto, quizás le faltó un punto de pasión para acabar de emocionar al público. Arrancó con el Bolero de I vespri siciliani, encarnado con corrección en la coloratura, y siguió con «Casta Diva», que sorteó con seguridad aunque sin ese punto de imaginación que transforma esta aria en magia pura. En la segunda parte fue poco a poco encontrándose, y destacó especialmente en el «Despuis le jour» de Charpentier y, sobre todo, en una «Ebben? Ne andrò lontana» de La Wally, muy aplaudida. Ambas sopranos cantaron a dúo la única propina del concierto, «Non ti scordar di me».

Tiene mérito que José Miguel Pérez-Sierra pudiera adecuar la orquesta a las necesidades de las dos sopranos, con las que apenas pudo tener ensayo y medio. Acompañarlas y que todo se desarrollara con aparente normalidad ya fue un éxito. En las páginas sinfónicas, sin embargo, hubo un poco de todo. La sinfonía de I vespri tuvo una extraña elección de tempi, especialmente en la sección final. Más cómoda se encontró la Sinfónica de Galicia en los colores puccinianos de los intermezzi de Suor Angelica y Manon Lescaut, de los que el maestro madrileño extrajo su mejor sonido, o la emocionante Pavana de Fauré. Completaron la selección el Vals de las flores del Cascanueces y el Pas de six rossiniano, con gran corrección.  * José Luis JIMÉNEZ, corresponsal en A Coruña de ÓPERA ACTUAL