Sabina Puértolas y la OFIL reinan en 'Anna Bolena' de la Ópera de Oviedo

Oviedo

08 / 09 / 2024 - Jonathan MALLADA - Tiempo de lectura: 3 min

Bolena Oviedo 'Anna Bolena', en la Ópera de Oviedo © Ópera de Oviedo / Iván MARTÍNEZ
Bolena Oviedo Maite Beaumont y Sabina Puértolas en 'Anna Bolena', en la Ópera de Oviedo © Ópera de Oviedo / Iván MARTÍNEZ
Bolena Oviedo John Osborn y Sabina Puértolas en 'Anna Bolena', en la Ópera de Oviedo © Ópera de Oviedo / Iván MARTÍNEZ

Ópera de Oviedo

Donizetti: ANNA BOLENA

Inauguración de la temporada

Sabina Puértolas, John Osborn, Maite Beaumont, Carlos Daza, Nicola Ulivieri, Marifé Nogales, Moisés Marín. Orquesta Oviedo Filarmonía. Coro Titular de la Ópera de Oviedo-Coro Intermezzo (Dirección: Pablo Moras). Dirección musical: Iván López-Reynoso. Dirección de escena: Emilio López. Teatro Campoamor, 7 de septiembre de 2024

La septuagésimo séptima temporada de la Ópera de Oviedo alzó anoche el telón con una obra escasamente representada en la capital del Principado: Anna Bolena (ver previa en este enlace). La producción, encabezada por Iván López-Reynoso desde el podio y Emilio López en la regia, correcta en su concepción, vivió no obstante algunas sombras a nivel escénico que el reparto se encargaría de disipar con la característica luminosidad que impera en el repertorio belcantista donde se sitúa Gaetano Donizetti.

Emilio López ha jugado con el espacio escénico mediante unos paneles que simulan las diferentes estancias palaciegas, al mismo tiempo que traza un paralelismo entre las maquinaciones propias de la corte con una partida de ajedrez, un hecho que encajaría a las mil maravillas con el argumento de esta ópera si se hubiese ejecutado correctamente. En efecto, si bien la idea es interesante, hasta el segundo acto no se evidencia la partida de ajedrez más que por los grabados en el vestuario de Naiara Beistegui. Por otra parte, las líneas y figuras que se proyectan sobre la escenografía de Carmen Castañón, incomodan, carecen de sentido y quiebran la estética de una producción, en todo caso, bastante convencional.

"Sabina Puértolas manejó sus intervenciones con extraordinaria delicadeza, ejecutando con precisión las coloraturas y aportando unos límpidos agudos en pianísimos de exquisita belleza"

En el plano lírico destacó Sabina Puértolas; la soprano española manejó cada una de sus intervenciones con extraordinaria delicadeza, ejecutando con precisión las coloraturas y aportando unos límpidos agudos en pianísimos de exquisita belleza. Su interpretación de la escena “Piangete voi?” deslumbró tanto en el aspecto vocal como en el actoral, estremeciendo al teatro con una expresividad más que notable. Nicola Ulivieri ejerció como un autoritario Enrico VIII gracias a su poderoso timbre de bajo, con un registro central apabullante, rotundo y repleto de armónicos; no obstante, el italiano se mostró algo dubitativo en varios pasajes, algo lógico si se piensa que ha sido sustituto de última hora de Javier Castañeda y apenas contaba un ensayo como preparación. Giovanna Seymour estuvo bien interpretada por Maite Beaumont; la mezzo navarra, de menos a más a lo largo de la velada, exhibió una voz quizá no demasiado poderosa, pero fiable en cualquier registro: con unos agudos esmaltados y unos graves naturales que le permitieron lucirse en la cabaletta “Ah! pensate que rivolti”.

John Osborn, en el rol de Lord Percy, también rayó a gran nivel; el atractivo color de su timbre, así como unos agudos robustos y afinados cimentaron su éxito vocal desde las primeras intervenciones, como en “Da quel di che, lei perduta”. Marifé Nogales, por su parte, fue un sobresaliente Smeton –lástima el infantil traje de arpa que tuvo que vestir en la primera escena–, con una línea de canto muy sugerente. Carlos Daza y Moisés Marín también ofrecieron grandes prestaciones en sus respectivos papeles de Lord Rochefort y Sir Hervey.

La orquesta Oviedo Filarmonía (OFIL) brilló bajo la batuta de Iván López-Reynoso, muy pendiente de equilibrar foso y escena. El maestro mexicano logró extraer de los músicos una sonoridad, cálida y redondeada y la formación sostuvo el melodrama durante más de tres horas sin desajustarse ni resentir la buena dinámica en la que se encuentra inmersa desde hace un par de años. En cuanto al Coro Titular de la Ópera de Oviedo-Coro Intermezzo, cumplió su cometido gracias unas voces jóvenes y pujantes que lucieron siempre compactas y bien empastadas. * Jonathan MALLADA, corresponsal en Oviedo de ÓPERA ACTUAL

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