Sabadell: Una ‘Bohème’ neoyorquina

06 / 05 / 2019 - Marcelo CERVELLÓ - Tiempo de lectura: 2 min

Print Friendly, PDF & Email
La reposición de 'La Bohème' en Sabadell contó con un correcto equipo artístico bajo la dirección de escena de Carles Ortiz y musical de Daniel Gil de Tejada © AAOS / Antoni BOFILL
La reposición de 'La Bohème' en Sabadell contó con un correcto equipo artístico bajo la dirección de escena de Carles Ortiz y musical de Daniel Gil de Tejada © AAOS / Antoni BOFILL
La reposición de 'La Bohème' en Sabadell contó con un correcto equipo artístico bajo la dirección de escena de Carles Ortiz y musical de Daniel Gil de Tejada © AAOS / Antoni BOFILL
La reposición de 'La Bohème' en Sabadell contó con un correcto equipo artístico bajo la dirección de escena de Carles Ortiz y musical de Daniel Gil de Tejada © AAOS / Antoni BOFILL

Amics de l’Òpera

Puccini: LA BOHÈME

Maite Alberola, Enrique Ferrer, María Miró, Enric Martínez-Castignani, Pablo López, Gerard Farreras, Dalmacio González. Dirección: Daniel Gil de Tejada. Dirección de escena: Carles Ortiz. Teatre La Faràndula, 3 de mayo de 2019.

El hecho de reponer una producción no ha de entenderse siempre como un ahorro en el gasto, aunque las circunstancias puedan hacer que así se interprete; es también señal de que el montaje gustó al estrenarse. El esfuerzo de Carles Ortiz por modernizar –¿era realmente necesario?– la guarnición escénica de esta Bohème con el telón de fondo del skyline neoyorquino, aunque las referencias al París de Luis Felipe sigan incólumes en el texto con las correspondientes incoherencias de rigor, no deja de ser apreciable y el invento acaba funcionando. Es que La Bohème funciona siempre. Un apagón eléctrico, esta vez en el primer acto, justifica la aparición de Mimì pidiendo lumbre y solo algún detalle de poco recorrido –los dos boys que festonean, por decir algo, el vals de Musetta– parece realmente superfluo.

Al detallista movimiento escénico ideado por Carles Ortiz, correspondió una lectura musical a cargo de Daniel Gil de Tejada muy aplicada en los matices

Al detallista movimiento escénico ideado por Ortiz, correspondió una lectura musical a cargo de Daniel Gil de Tejada muy aplicada en los matices aunque en algún momento daba la impresión de que dejaba excesiva libertad a los cantantes para decidir sobre tiempos y pausas. La Simfònica del Vallès hizo bien su trabajo y lo mismo dígase del Coro de los Amics de l’Òpera de Sabadell, aunque su entrada en el segundo acto creó la confusión habitual.

Maite Alberola tardó en entrar en calor como Mimì, con un primer acto en que hubo momentos de afinación dudosa, pero se recuperó plenamente a lo largo de la representación y acabó con el acento glorioso de siempre. A su lado, Enrique Ferrer como Rodolfo confirmó la bondad de su material vocal, aun con algún sonido abierto al principio que no tardó en corregir. Destacó especialmente entre los solistas, con todo, el Marcello de un Enric Martínez-Castignani que compensó el escaso cuerpo de su voz con una actuación escénica y una exquisitez en el fraseo de muy alto nivel. Bien Maria Miró como Musetta por esmalte y facilidad de proyección de una voz que aún presenta un componente metálico demasiado presente. Pablo López y Gerard Farreras aportaron corrección a los papeles de Schaunard y Colline y Dalmau González dibujó al buril los personajes de Benoît y Alcindoro con sendas actuaciones de lujo, aunque apenas defendidas vocalmente.

Después de haber ofrecido tres funciones en Sabadell, el ciclo Òpera a Catalunya llevará de gira el montaje a Manresa, Sant Cugat del Vallès, Granollers, Reus, Viladecans y Girona, incluyéndose además una audición, en forma de concierto, en el barcelonés Palau de la Música Catalana.