Ruth Rosique ante la Trinidad vienesa

Sevilla

22 / 10 / 2020 - Ismael G. Cabral - Tiempo de lectura: 3 min

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La soprano Ruth Rosique en un momento del recital, acompañada por Bart van Oort © Luis OLLERO

Asociación de Amigos de la Orquesta Barroca de Sevilla

Recital de RUTH ROSIQUE

Ciclo Otoño Barroco

Obras de Haydn, Mozart, Beethoven y García. Bart van Oort, fortepiano. Espacio Turina, 19 de octubre de 2020.

Con la cancelación muy mal explicada por parte del Ayuntamiento de Sevilla del rutinario (y postergado de la primavera) Festival de Música Antigua de Sevilla, el ciclo Otoño Barroco que organiza la Asociación de Amigos de la Orquesta Barroca de Sevilla viene a paliar la ausencia del esperado ramillete de conciertos de música antigua que se había previsto para este tramo final del año.

Arrancó la cita con un recital hasta casi el final muy bien trenzado por canciones de Haydn, Mozart y Beethoven hiladas por la Sonata en do menor Hob. XVI:20 de Haydn y la Sonata Nº14 en do menor Op. 27 Nº2 de Beethoven. Ambas fueron interpretadas ágilmente desde el fortepiano por el especialista Bart van Oort, de cuya maestría al frente de este instrumento ha dejado sobrado testigo en gran número de discos.

"La voz de Rosique goza de una proyección amplia que supo controlar ejemplarmente en una sala pequeña , otorgando un tono muy ligero a las canciones de Haydn"

El tono incisivo de los tiempos rápidos y livianamente volátil de los lentos imperó también en el quehacer de Van Oort en su papel de acompañante de la soprano Ruth Rosique, que abordó un repertorio de piezas de muy contrastantes afectos en distintos idiomas.

La voz de Rosique goza de una proyección amplia que supo controlar ejemplarmente en una sala pequeña como el Espacio Turina, otorgando un tono muy ligero a las canciones de Haydn. Con el paso de los años su voz ha adquirido más cuerpo y su centro se ha asentado más, aunque esto la llevara a lo largo del recital a abusar del mezzoforte que tan bien sabe regular.

Es cierto que no hubo una gran variedad expresiva en la exposición de las piezas de Mozart y Beethoven, que abordó con intención más operística que liederística. Sucedió así en la mozartiana Dans un bois solitaire y en la beethoveniana Zärtliche Liebe. Lástima que el recital fuera tan absurdamente concluido con dos naderías (Yo no se callar y Caramba) de Manuel García y rematado con una sevillana. Rosique devino así, de un momento a otro, en cantante folclórica. Un acceso de gusto discutible con denominación de origen sevillana. Luego se quieren desterrar tópicos…