‘Rusalka’, anatomía de la frustración

Valencia

01 / 02 / 2024 - César RUS - Tiempo de lectura: 3 min

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rusalka loy La producción de 'Rusalka' firmada por Christof Loy en su estreno en Valencia © Palau de Les Arts / Miguel LORENZO & Mikel PONCE
rusalka loy La producción de 'Rusalka' firmada por Christof Loy en su estreno en Valencia © Palau de Les Arts / Miguel LORENZO & Mikel PONCE
rusalka loy La producción de 'Rusalka' firmada por Christof Loy en su estreno en Valencia © Palau de Les Arts / Miguel LORENZO & Mikel PONCE

Palau de Les Arts

Dvorák: RUSALKA

Olesya Golovneva, Adam Smith, Sinéad Campbell-Wallace, Maxim Kuzmin-Karavaev, Enkelejda Shkoza, Daniel Gallegos, Manel Esteve, Laura Orueta, Cristina Toledo, Laura Fleur, Alyona Abramova. Cor de la Generalitat. Orquesta de la Comunitat. Dirección de escena: Christof Loy. Driección musical: Cornelius Meister. 30 de enero de 2024.

El Palau de Les Arts recibió esta producción de Rusalka firmada por Christof Loy (ver previa en este enlace) que fue estrenada en Madrid en 2020. Supone, en este caso, no solo la presentación de esta ópera en el escenario de Calatrava, sino también la presentación del director de escena en la ciudad. En su propuesta abandona el contexto del cuento para afrontar de forma más cercana la psicología de los personajes, especialmente en el caso de la protagonista. El espacio poético propuesto es el hall de un teatro y la ondina Rusalka aquí se convierte en una bailarina lesionada. El Príncipe, en lugar de irla a visitar al lago, va al teatro a contemplarla antes de que pase a formar parte de su mundo. A partir de ahí, el director muestra al desamparado personaje cuyas ilusiones se rompen por su incapacidad de ofrecer el calor sensual humano. Su frustración llega al extremo con ese perturbador beso a su propio padre en medio de la orgía estéticamente impecable que domina el segundo acto. El trabajo con los actores es de primerísimo nivel, lo que crea un espectáculo de gran intensidad dramática. Además, ofrece cuadros de especial belleza como, por ejemplo, esa última escena con Rusalka alejándose entre las rocas que parecen engullir el teatro, como si de una colada de lava se tratase.

Musicalmente el gran triunfador fue el director de orquesta alemán Cornelius Meister, quien, con gesto elegante, claro y atento, condujo una versión intensa en la que destacó su capacidad para el matiz dinámico a la hora de crear la atmósfera adecuada. Además, logró de la cuerda Orquestra de la Comunitat una envolvente calidez sin perder un ápice de su claridad consiguiendo un aterciopelado timbre.

"Olesya Golovneva conoce perfectamente tanto la producción como el papel, pudiendo ofrecer una soberbia interpretación escénica a las órdenes de Ghristof Loy y, a la vez, subiendo encontrar cada uno de los efectos expresivos"

En líneas generales, el reparto estuvo por debajo de la calidad que suele presentarse en Les Arts. Olesya Golovneva encabezó en su momento el segundo reparto del estreno madrileño (ver crítica en este enlace), donde se alternó con una excelsa Asmik Grigorian. La soprano conoce perfectamente tanto la producción como el papel, pudiendo ofrecer una soberbia interpretación escénica a las órdenes de Loy y, a la vez, subiendo encontrar cada uno de los efectos expresivos para ser una Rusalka artísticamente admirable. Vocalmente satisface las exigencias, pero poco más, pues la voz resulta dura y tirante sin la envolvente belleza lírica que se espera en un papel como este.

El tenor Adam Smith fue un Príncipe con presencia escénica, pero vocalmente mostró una línea de emisión abierta que provocó el descalabro en los agudos, especialmente en su primera intervención; mejoró en el dúo final donde mostró las posibilidades de su voz de tintes heroicos. Maxim Kuzmin-Karavaev encarnó al Vodnik de voz lírica y gran calidad tímbrica, aunque carente de la presencia que reclaman los pasajes más dramáticos, lo que se unió a cierta falta de expresividad. Enkelejda Shkoza fue una Ježibaba histriónica a cuyo fin su voz con vibrato exagerado le sirvió de aliada; ahora bien, en el acto tercero fue incapaz de articular el mínimo legato para defender su aria. Sinéad Campbell-Wallace fue una elegante y comunicativa princesa extranjera. De los comprimarios destacó Daniel Gallegos por la calidad de su timbre como cazador. Manel Esteve fue un guardabosques correcto, mientras que las tres ninfas (Cristina Toledo, Laura Fleur, Alyona Abramova) dieron muestras de su potencial en su escena del acto tercero.  * César RUS, corresponsal en Valencia de ÓPERA ACTUAL