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Rossini entre plumas, 'drag queens' y turbantes
Pésaro
Rossini Opera Festival
Rossini: L'ITALIANA IN ALGERI
Nueva producción
Daniela Barcellona, Vittoriana De Amicis, Andrea Niño, Josh Lovell, Giorgi Manoshvili, Misha Kiria, Gurgen Baveyan. Dirección musical: Dmitry Korchak. Dirección de escena: Rosetta Cucchi. 12 de agosto de 2025.
Los directores de escena deben inventar siempre algo nuevo e imprevisible para convertirse en protagonistas de cada nueva producción operística. En el caso de esta Italiana in Algeri en el Rossini Opera Festival, la idea de Rosetta Cucchi ha sido convertir a la protagonista, Isabella, en una drag queen. La acción se sitúa en años recientes (aunque algunos figurantes siguen vistiendo túnica y turbante para conservar un toque de color árabe en la ambientación) y Mustafà es el jefe de la policía local. No se trata precisamente de un país democrático, y de hecho las personas trans son perseguidas: cinco de ellas son arrestadas en una redada y llevadas a prisión. Pero Mustafà pierde la cabeza por la más llamativa de estas drag queens, que se hace llamar Isabella y es la protagonista de L’italiana.
No se sentía la necesidad de una Isabella drag queen, pero tampoco hay motivo para escandalizarse. La dirección escénica no traiciona el espíritu de este dramma giocoso, y estas cinco desatadas drag queens, con sus trajes llamativos —fruto de la imaginación de la figurinista Claudia Pernigotti— y su maquillaje exagerado, añaden un toque más de locura a una trama que es un incesante fuego artificial de situaciones improbables, disparatadas y divertidísimas. Sin embargo, la interpretación cae a menudo en la caricatura excesiva y hay demasiada agitación sobre el escenario.
La protagonista es una rossiniana de categoría suprema como Daniela Barcellona, quien, después de haber interpretado tantos personajes masculinos con voz de contralto —Tancredi, Malcolm, Arsace y otros—, se enfrenta ahora a un disfraz todavía más enrevesado: una mujer que finge ser un hombre que finge ser una mujer. Y lo hace de forma brillante, demostrando unas capacidades actorales exquisitas y una vis comica irresistible que no se le conocía. Ha vuelto a dejar patente su gran clase, apenas empañada por algunas notas que ya no tienen la plenitud de antaño.
De los tres pretendientes de Isabella, finalmente se impone Lindoro, interpretado de forma algo insulsa por el tenor canadiense Josh Lovell, que posee una voz limpia y luminosa, pero también serias limitaciones técnicas y un registro agudo débil. Mustafà, en cambio, fue encarnado de manera excelente por Giorgi Manoshvili, habitual en personajes “serios” pero que aquí se mostró igualmente idóneo para este papel de alguien que se cree serio y autoritario pero resulta ridículo. En el papel de Taddeo, el otro georgiano, Misha Kiria, confirmó sus notables cualidades como cantante y actor. Haly fue Gurgen Bayan, cuya interpretación del aria “Le femmine d’Italia” merece ser enmarcada. Completaron adecuadamente el reparto Vittoriana De Amicis (Elvira) y Andrea Niño (Zulma).
La dirección musical corrió a cargo de Dmitry Korchak, reconocido tenor rossiniano (que actualmente amplía su repertorio a Verdi y Wagner) y que desde hace un tiempo gusta de subirse al podio, con resultados decepcionantes. Al ser el mismo cantante, presta atención de forma natural al apoyo de las voces, pero no ejerce un control pleno sobre la orquesta, que queda un tanto abandonada a su suerte. Así, muchos de los deliciosos detalles de la orquestación de Rossini se pierden. En cualquier caso, las risas durante el espectáculo y los aplausos finales demostraron que el público se divirtió; aunque no todos, pues tampoco faltaron las muestras de disenso. * Mauro MARIANI, crítico internacional de ÓPERA ACTUAL
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