Réquiem murciano conmemorativo

Murcia

11 / 02 / 2020 - Juan RODRÍGUEZ - Tiempo de lectura: 3 min

Print Friendly, PDF & Email
Orquesta, coro y solistas, aplaudidos en el Auditorio Víctor Villegas © Auditorio Víctor Villegas / Javier ESPINOSA
La directora Virginia Martínez, junto a Berna Perles, Consuelo Garres, Gustavo Peña y Toni Marsol © Auditorio Víctor Villegas / Javier ESPINOSA

Auditorio Víctor Villegas

Verdi: MISA DE RÉQUIEM

Berna Perles, Consuelo Garres, Gustavo Peña, Toni Marsol. Coral Orpehus Music. Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia. Dirección: Virginia Martínez. 7 de febrero de 2020.

El Auditorio Víctor Villegas de Murcia celebra este mes su 25º aniversario teniendo en su haber un ingente historial de éxitos. El mayor de ellos ha sido el de servir de plataforma para la difusión de la cultura local y haber hecho posible que la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia (OSRM) haya alcanzado el nivel de excelencia del que goza en la actualidad. La obra elegida para su conmemoración está a la altura de tal cualidad y es una demostración del trabajo bien hecho por parte de la plantilla bajo la dirección de su titular, Virginia Martínez.

"Gran labor del conjunto orquestal, con los violines en la posición antifonal que ya es costumbre, la cuerda grave que aporta gran untuosidad, expresividad en las maderas y brillantez en los metales, con intervenciones solistas de altura"

Entre los comentarios habituales sobre esta colosal pieza de Verdi siempre se hace referencia a su carácter operístico, pero se suele pasar por alto el detalle de que la obra precedente en el catálogo del compositor es un cuarteto de cuerda. Martínez abordó este Réquiem bajo la premisa de dotarlo de la misma transparencia y rigor técnico necesarios para revelar una similar textura y estructura en la escritura coral a cuatro voces y solistas, aunados a la necesaria contención y sobriedad que el propio Verdi recetó para conferir el adecuado tono de respeto y carácter de homenaje deseados para su obra más sentida. De ese modo huyó de grandes aspavientos y excesos continuados de decibelios para utilizar tiempos más bien pausados, favorecedores de la creación de una atmosfera atemporal.

A ello contribuyó la Coral Orpheus que celebra su décimo aniversario bajo la dirección de Javier Mondéjar, completando el necesario quorum con participantes de otras formaciones, los cuales han ensayado esta obra durante meses para poder abordarla con el necesario rigor. Sus voces, siempre bien empastadas, no poseen la misma rotundidad que un coro profesional, pero a cambio de ello confieren al texto musical una cualidad humana especial muy acorde con la naturaleza de este Réquiem, con gran hincapié en la pronunciación del texto para hacerlo inteligible y el respeto por los acentos dinámicos, teniendo siempre presente la estructura polifónica.

La OSRM se encuentra en un momento de gran madurez, con una plantilla asentada que conoce muy bien su directora y que responde de manera automática a sus indicaciones. Gran labor del conjunto orquestal, con los violines en la posición antifonal que ya es costumbre, la cuerda grave que aporta gran untuosidad, expresividad en las maderas y brillantez en los metales, con intervenciones solistas de altura, siempre sometidas al halo de contención general.

Lo mismo se puede decir del cuarteto vocal, con Consuelo Garres como mezzo de voz voluminosa y acentuada, el tenor Gustavo Peña, correcto aunque no siempre con la maleabilidad ideal, Toni Marsol, de timbre baritonal pero con la suficiente rotundidad, y la soprano Berna Perles, auténtica virtuosa de voz timbrada, técnica infalible con una asombrosa capacidad de hacer trascender las notas que sencillamente deslumbró al público en el “Libera me”, el cual respondió con un respetuoso silencio de varios segundos antes de estallar en calurosos aplausos.