René Jacobs acierta en su debut en el Liceu

Barcelona

02 / 11 / 2021 - Marcelo CERVELLÓ - Tiempo de lectura: 2.5 min

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orpheus-teleman-operaactual-jacobs (3) Orquesta y solistas en un momento del concierto © Gran Teatre del Liceu / David RUANO
orpheus-teleman-operaactual-jacobs (3) René Jacobs dirigiendo 'Orpheus' de Telemann en el Liceu © Gran Teatre del Liceu / David RUANO
orpheus-teleman-operaactual-jacobs (3) Kateryna Kasper cantó el rol de reina Traciaque © Gran Teatre del Liceu / David RUANO

Gran Teatre del Liceu

Telemann: ORPHEUS

Versión semiescenificada

Kresmir Strazanac, Kateryna Kasper, Mirella Hagen, David Fischer, Salomé Haller, Kristian Immler, Benno Schachner, Gunta Smirnova. Dirección: René Jacobs. 30 de octubre de 2021.

Las versiones en concierto o semiescenificadas –solo gesticuladas, la mayoría de las veces– siempre sirven para algo. Dar a conocer, por ejemplo, una obra dramática, genero tragédie lyrique por más señas, del mayor compositor alemán de ópera de la primera mitad del siglo XVIII. Georg Philpp Telemann, en este Orpheus que incorpora elementos extraños en el texto al recurrir a otros idiomas distintos, no debe nada a nadie en la vertiente visual, espléndida, del maestro alemán.

Como proemio de un ciclo que en temporadas sucesivas ofrecerá en el Liceu el material análogo de Gluck y Monteverdi, René Jacobs ha abierto el camino al frente de la orquesta B’Rock y de su Vocal Consort –en su grabación de la obra en 1998 se valía de la Akademie fur alte Musik de Berlin– para firmar una ejecución ejemplar en los timbres y en la variedad dinámica, con un soporte instrumental de primer nivel en el que merece destacarse la intervención con una afinación impecable de los metales en sus esporádicas apariciones.

"Una dirección ejemplar en los timbres y en la variedad dinámica, con un soporte instrumental de primer nivel en el que merece destacarse la intervención con una afinación impecable de los metales en sus esporádicas apariciones"

Es ya sabido que no suele Jacobs usar intérpretes de relumbrón en sus elencos vocales, pero los aquí empleados mostraron una noción del estilo excelente sin excepción alguna. Como Orasia, esa reina de Tracia que aparece aquí como auténtica protagonista de la obra, la soprano ucraniana Kateryna Kasper cumplió con todas las exigencias del rol y si pudo acusar algo la falta de cuerpo en las arias de furor como “Vieni, sdegno, e fuggi amor” ofreció una versión de “Furcht und Hoffnung” que le valió la ovación más calurosa de la velada. Kresimir Strazanac, moviéndose en una tesitura central relativamente cómoda, dio expresividad y calor a su canto como Orfeo, mientras la soprano alemana Mirella Hagen aportaba a Euridice un canto especialmente angelical. Kristian Immler fue un sólido Pluto, David Fischer un vivaz Eurimedes que pudo lucirse en un “Augelletti, che cantate” bien acentuado, Salomé Haller fue una sobria Ismene y Benno Schuchner un discreto Ascalax con una bien emitida voz de contratenor. Cerraron el capítulo de solistas dos miembros del coro, con una desopilante Cephisa en el caso de Gunta Smirnova. Teatro lleno –la venta de entradas a precio económico a última hora para recuperar el aforo total ahora ya autorizado pudo tener mucho que ver en ello– y público muy satisfecho al final de concierto. Un acierto en la programación, en cualquier caso.  * Marcelo CERVELLÓ, corresponsal en Barcelona de ÓPERA ACTUAL