CRÍTICAS
INTERNACIONAL
Recuerdo de tiempos duros con 'Fidelio'
Burdeos
Opéra national de Bordeux
Beethoven: FIDELIO
Nueva producción
Jacqueline Wagner, Jamez Mc Corkle, Szymon Mechliński, Thomas Dear, Paul Gay, Polina Shaburina, Kévin Amiel, Luc Default, Pascal Wintzner. Dirección musical: Joseph Swensen. Dirección de escena: Valentina Carrasco. 21 de mayo de 2025.
La escenografía de Carles Berga del primer acto de este nuevo Fidelio de la Opéra national de Bordeux situaba la acción en dos planos superpuestos: la vivienda-despacho de Rocco en el superior y las celdas de prisión con los condenados en el inferior. Alejados de la orquesta y con poca o ninguna visión del maestro, les fue difícil a los cantantes coordinar sus entradas. Añádase que las múltiples historietas mostradas al mismo tiempo en la parte inferior, por violentas, distraían la atención de lo esencial. Otra cosa fue el segundo acto; la presencia de Jamez Mc Corkleen (Florestan) en una escenografía de gran simplicidad transformaron como por arte de magia el ambiente y con él la percepción del público.
La directora de escena Valentina Carrasco transpuso el caso de la Inquisición española al momento de la ocupación alemana de Francia durante la Segunda Guerra Mundial; quiso trazar un paralelo entre el coraje de Leonora y el heroísmo real de Lucie Aubrac (auténtica resistente) que, gracias a una treta, recuperó a su marido de las garras de la Gestapo. Pero lo que se percibió sobre todo fueron los malos modos que los invasores infligieron a los autóctonos durante la ocupación y lo resistentes (con alguna excepción) que fueron los franceses en aquellos fatídicos momentos. Muy a pesar de las múltiples buenas ideas de su trabajo, sin duda no se dio cuenta la regista de que aquellos tiempos todavía no son en Francia agua pasada y que por ello era mejor no meneal·lo.
Jamez Mc Corkleen (Florestan) se llevó la palma de la noche: de presencia física convincente, su actuación vocal fue de campanillas ya desde su primera intervención, alternando dolencia y desesperación mediante una emisión de profundo sentir, timbre oscuro, agradable, con dulzura y potencia contenidas, claridad y justeza en todo momento. Al contacto con su esposa, transformó sus penas en alegría incontenida y, sin modificar su timbre, desencadenó potencia siempre con un dominio total de sus medios vocales. A su lado, Jacqueline Wagner —Fidelio-Leonore— mostró al principio alguna dificultad en pasar de la recitación al canto y la estrechez del dispositivo escénico pareció molestarla por momentos, pero se transformó luego en una Leonore de gran fuerza dramática y vocal (timbre, expresión, color, justeza…) sin mácula.
Szymon Mechliński —Don Pizarro— puso fuerza y claridad en conformidad con la violencia del personaje, Thomas Dear fue un Don Fernando discreto disfrazado de Maréchal Leclerc, Paul Gay interpretó fielmente Rocco, Polina Shaburina fue una indiscreta Marcellina y Kévin Amiel sorprendió con un antipático Jaquino.
El coro de la casa que dirige Salvatore Caputo brindó al aria del descanso de los prisioneros un gran sentido dramático y fue justamente muy aplaudido. Joseph Swensen mantuvo el foso a un buen nivel a pesar de las dificultades anunciadas, si bien dejó demasiada latitud a los metales en proporción a las dimensiones de la sala. Al final de la velada regaló la obertura de Leonora III. Fue el mejor momento beethoviano de la noche. * Jaume ESTAPÀ, corresponsal en Francia de ÓPERA ACTUAL
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