Ravel y Puccini en un mismo plano

Roma

12 / 02 / 2024 - Mauro MARIANI - Tiempo de lectura: 3 min

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ravel roma La nueva producción de 'L'heure espagnole' de Ravel en Roma © Opera di Roma / Fabrizio SANSONI
ravel roma La nueva producción de 'L'heure espagnole' de Ravel en Roma © Opera di Roma / Fabrizio SANSONI
puccini roma La nueva producción de 'Gianni Schicchi' de Puccini en Roma © Opera di Roma / Fabrizio SANSONI
puccini roma La nueva producción de 'Gianni Schicchi' de Puccini en Roma © Opera di Roma / Fabrizio SANSONI

Teatro dell'Opera di Roma

Puccini: GIANNI SCHICCHI / Ravel: L'HEURE ESPAGNOLE

Nueva producción

Carlo Lepore, Yuvu Mpofu, Giovanni Sala, Sonia Ganassi, Nicola Ulivieri, Domenico Colaianni, Roberto Accurso, Ya-Chung Huang, Mattia Rossi, Valentina Gargano, Daniele Terenzi, Ekaterina Buachidze, Karine Deshayes, Markus Werba, Giovanni Sasla, Nicola Ulivieri, Ya-Chung Huang. Dirección musical: Michele Mariotti. Dirección de escena: Ersan Mondtag. 7 de febrero de 2024.

Este espectáculo de la Ópera de Roma aúna dos obras concebidas en un único acto cada una, L’Heure espagnole de Ravel y Gianni Schicchi de Puccini, nacidas a pocos años de distancia compartiendo la búsqueda de un nuevo tipo de comicidad en un período en que la ópera cómica parecía haber desaparecido. Ersan Mondtag es un joven artista alemán activo en muchos campos, que aquí cuida de la dirección escénica y de la escenografía. Ambienta Schicchi en la época y en el lugar de la acción original, con un palacio florentino de hacia el 1300 en pésimas condiciones, con las columnas torcidas y los vidrios rotos. El vestuario, en cambio, supone una grotesca mezcla de esa misma época y de los tiempos modernos, con un toque LGTBI+ como añadidura. La acción comienza antes de que empiece la música: es noche cerrada y se oyen las voces de los pájaros nocturnos, mientras en la oscuridad se mueven unas sombras grises y en un lecho puede distinguirse a un hombre moribundo. Un comienzo algo siniestro para una comedia, pero Mondtag no considera a la obra nada divertida, sino áspera e, incluso, cruel. Y no le falta razón.

"Karine Deshayes, Markus Werba, Giovanni Sala, Nicola Ulivieri y Ya-Chung Huang cantan de manera irreprochable, pero no consiguen dar la vitalidad necesaria a sus personajes"

Para provocar la risa, las puestas en escena tradicionales acentúan los rasgos caricaturescos de los personajes y lo absurdo de las situaciones y de sus esfuerzos por cambiar a su favor las disposiciones testamentarias de su rico pariente difunto. Mondtag, en cambio, retrata a toda una sociedad, hipócrita y carente de escrúpulos, a la que solo importa el dinero. Cuando es necesario, sin embargo, destaca a plena luz a los principales personajes. Ello les basta a Sonia Ganassi (Zita), Nicola Ulivieri (Simone) y Domenico Colianni (Spinelloccio) para hacer una demostración de clase y de experiencia. Todo el grupo está formado por óptimos intérpretes, pero merecen una mención especial aquellos a quienes Puccini ha diferenciado claramente del grupo de ávidos parientes. Carlo Lepore, que no exagera como hacían los intérpretes del pasado, hace de Schicchi un ciudadano correcto, que sabe lo que quiere y lo que se necesita para obtenerlo, bordando la conclusión de la ópera dirigiéndose al público, mientras que la joven y muy prometedora Yuvu Mpofu dibuja una convincente Lauretta, el única personaje no implicado en la conjura gracias a la sinceridad de su amor; su “O mio babbino caro” resultó delicado y lleno de lirismo. En la única otra auténtica aria de la obra, “Firenze è come un albero fiorito”, Rinuccio (Giovanni Sala) tampoco se muestra lírico porque no está pensando en Lauretta, sino en las ventajas que le proporcionará el futuro de Florencia.

No hay mucho que decir acerca de la propuesta escénica de L’heure espagnole. La escenografía es idéntica a la del Schicchi, pero el plano superior del edificio desaparece y en su lugar se ubica una gran pantalla en la que Mondtag proyecta unas imágenes fantásticas que no se entiende muy bien qué tienen que ver con la obra de Ravel. En el piso inferior está la casa del relojero Torquemada en la que se desarrolla la acción; no es fácil hacer que esta ópera tan poco programada funcione ante el continuo movimiento de los hombres (el marido y los amantes) con los que Concepción debe tratar entre tantos inconvenientes, y las incidencias que ello supone. Un argumento grácil, tratado con ingenio y vivacidad, cualidades que no parece reunir el regista alemán. Karine Deshayes, Markus Werba, Giovanni Sala, Nicola Ulivieri y Ya-Chung Huang cantaron de manera irreprochable, pero no consiguieron brindar la vitalidad necesaria a sus personajes.

En Puccini la dirección de Michele Mariotti pareció seca y perversa; su Puccini carece del puccinismo de rutina, consiguiendo que ofrezca modernidad, pero en Ravel hubiera sido preferible un mayor juego de timbres y de elasticidad.  * Mauro MARIANI, corresponsal en Roma de ÓPERA ACTUAL